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Blog de Mauricio Rubiano Carreño

Métodos para realizar el aborto

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 22, 2008

Dentro de los métodos que más se utilizan para realizar el aborto está el raspado bajo anestesia general que, como su nombre lo dice, consiste en retirar el feto, previa una apertura rápida de dos centímetros del cuello uterino, con el paciente anestesiado, en el que se utilizan unas pinzas largas para despedazar al bebé dentro del útero materno y sacarlo en pedazos.

El aborto por aspiración, que emplea, a modo de legra, un tubo de 8 a 16 mm al que se acopla un aspirador quirúrgico y que evita, casi siempre, hospitalizar a la madre. El método Karmann, variante del precedente, y que emplea un pequeño material plástico.

El aborto por solución salina (también uno de los más utilizados) consiste en pinchar el útero y absorber o dejar salir casi todo el líquido amniótico; en su reemplazo se deja una solución salina (cloruro de sodio). El bebé se intoxica y muere. Entre uno y tres días más tarde la madre expele el niño muerto. Este método es recomendado en los casos que llegan con tres meses y medio de evolución o más, en donde el feto ya no se puede trocear para evacuarlo por raspado, debido a su tamaño.

En algunas ocasiones, se hace una cesárea, especialmente cuando se quiere esterilizar a la madre.

Si se quiere realizar el aborto sin intervención manual o instrumental, se puede optar por utilizar las prostaglandinas, que invitan al útero a contraerse y a expulsar el contenido. Este método es uno de los más utilizados en las clínicas especializadas.

El aborto “asistido” consiste en citar a la madre una semana antes del parto, dilatar el cuello uterino y darle la vuelta al niño para que quede de pie: Una vez en esa posición, se lo saca hasta el cuello, de modo que la cabeza quede todavía dentro del cuerpo materno. Luego, se le succiona el cerebro a través de la fontanela (el orificio que tienen los bebés en la cabeza). Terminado este procedimiento se lo termina de extraer por completo. Se dice que es un aborto y no un homicidio, puesto que el cerebro todavía está dentro del cuerpo de la madre.

El aborto provocado, aun cuando sea practicado por un profesional “probo y altamente calificado”, crea un peligro en su evolución y, en los casos en que es preciso practicar legrado (raspado) uterino, no debe descartarse la posibilidad de que sea la causa de amenorreas persistentes (falta de menstruación), procesos inflamatorios tubo–ováricos, esterilidad secundaria y otros procesos patológicos. Los reportes muestran, además de las complicaciones de la anestesia, especialmente las siguientes secuelas tardías: esterilidad, embarazos extrauterinos, apertura permanente o desgarro de cuello uterino, sinequias (adherencias colágenas) del útero, corte o lastimación del conducto urinario (que requiere reparación quirúrgica) y otras de menor prevalencia, como la perforación accidental del intestino a través de la vagina, que acaba, a veces, en colostomía (formación de una apertura artificial en el colon o ano artificial). Carol Everett, ex propietaria de cuatro clínicas situadas en Dallas, Tejas, informa que desde 1977 hasta 1983, una de cada quinientas mujeres a las que se practicaba el aborto moría o quedaba mutilada.

 

Tomado del libro:

¿ABORTO U HOMICIDIO? LA VERDAD CIENTÍFICA AL ALCANCE DE TODOS, 1ª edición (reimpreso el mismo año; segunda reimpresión en 2003). Bogotá. Colombia, Editorial San Pablo, 1994.

Este libro se puede adquirir en Editorial San Pablo, Colombia:

http://www.sanpablo.com.co/LIBROS.asp?CodIdioma=ESP

  

 

 

 

 

 

 

 

 

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