Archivos de la categoría ‘Saber vivir’
El mundo de la imagen
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Noviembre 5, 2009
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¡Quite el freno!
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Septiembre 28, 2008
Con frecuencia se piensa que ser libre es no estar en la cárcel, no tener que pedir permisos u obedecer órdenes, no estar sujetos ni subordinados… Se cree que la libertad es poder hacer lo que se desea, no depender de nadie para tomar decisiones.
Pero, ¿qué sucede cuando es el mismo individuo quien coarta su propia libertad? A menudo se encuentran personas que viven condicionándose a sí mismas, y no se percatan de ello.
La libertad es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Como se deduce, perder la libertad es perder esa capacidad, no solamente por condicionamientos externos, sino internos.
Puede suceder que estemos cohibidos para hacer algo positivo, por alguna experiencia de muestra infancia. Hay quien no puede, por ejemplo, contestar bien a una agresión, ya que el ejemplo que recibió de su padre fue reaccionar con violencia: siempre que se sintió vulnerado, gritó, insultó, golpeó, etc. Vivirá sin esa libertad hasta que un psicólogo o alguna circunstancia particular logre romper ese freno que tiene desde su infancia.
En otras ocasiones el individuo se da cuenta de que estuvo frenándose durante mucho tiempo. Este es el caso de una persona que le temía exageradamente a la oscuridad y, de pronto, descubrió que ese era un miedo tonto e infantil, nacido de los cuentos para niños que le leía su madre. Luego de que adquirió conciencia de ello, se forzó a caminar por un parqueadero oscuro varias veces, y después pudo afirmar que se quitó ese freno.
Y esto se da hasta en los actos más sublimes: es repetidísimo —por desgracia— el caso de quienes no logran amar porque sus padres nunca se amaron. Este freno es mucho más difícil de erradicar…
Pero el peor de todos los frenos es el de quienes se anulan completamente diciendo, por ejemplo: «Es que yo soy así», «Es mi forma de ser», «Nadie puede cambiar»… Porque los que piensan así se niegan la posibilidad de curarse, de crecer o de mejorar en cualquier campo: no intentan nada pues, según ellos, no existe la posibilidad de que alguien cambie. Y esto equivale a decirse a sí mismos que no pueden quitar el pie del freno.
Si bien los animales siguen ciegamente el instinto por un mecanismo bioquímico, como lo hacen las plantas al dirigirse siempre hacia el sol, el ser humano tiene algo que aquellos y estos no poseen: la voluntad.
La voluntad es la potencia que mueve a hacer o no hacer una cosa, el libre albedrío o la libre determinación. Y esta facultad no la tiene ninguna otra especie: solo nosotros podemos decir que no a los instintos, a los impulsos, al sentimentalismo, a las pasiones, a los condicionamientos…
Solo el ser humano puede revertir las limitaciones o restricciones —los frenos— que la educación equivocada o ciertas circunstancias pusieron en su naturaleza humana, con las que le hicieron perder su estado natural: su pureza inicial, la libertad con la que nació.
Si no fuera así, nadie tendría méritos y nadie merecería reprobación: diríamos que tanto los buenos como los malos son así, por naturaleza, y que ninguno de ellos puede cambiar. Por lo tanto, deberíamos abolir castigos y premios, cárceles y reconocimientos, aplausos y reproches, pergaminos y reprobaciones…
Si el ser humano no pudiera cambiar, ¿en qué consistiría educar o formar a los jóvenes?
En ese mismo supuesto, la psiquiatría y la psicología no habrían prestado tantos y tan buenos servicios a la humanidad, como se puede verificar en innumerables investigaciones en las que se comprobó científicamente cómo muchos hombres y mujeres lograron cambiar su modo de ser, de actuar o de ver la vida, siguiendo criterios que desconocían, con los que pudieron eliminar esos frenos o limitaciones, que les impedían vivir normalmente.
Además, ¿por qué inciden las filosofías y las religiones en la gente, hasta el punto de determinar en ellos nuevas conductas y modos de vida? ¿Cómo se explicarían las conversiones de tantos pecadores que dejaron atrás su mala vida e iniciaron una nueva, llena de aspectos positivos y enriquecedores?…
El mismísimo Dios vino a la tierra a predicar a los hombres, porque los creó con la capacidad de recibir su mensaje y convertirse, de cambiar, de quitarse los frenos que los atan y de ser libres y felices.
Entonces, ¡quítese los frenos! Y, si no puede solo, déjese ayudar. Pero, por favor, crea en usted tanto como Dios cree en su capacidad de cambio; crea que cambiar es posible para todo ser humano.
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Querer es poder
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Septiembre 18, 2008
Las gordas son gordas, casi siempre,
porque quieren ser gordas.
Los grandes hombres llegaron a ser grandes porque se lo propusieron.
Con Dios, tú logras lo que quieras, tienes lo que quieres, ganas lo que quieres y llegarás hasta donde quieras; lo que pasa, quizá, es que no quieres lo suficiente.
¡Querer es poder!
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Ser puntual…
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Septiembre 10, 2008
Ser puntual no es
llegar a tiempo,
sino
salir a tiempo.
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Piensa mal…
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Septiembre 7, 2008
«Piensa mal y acertarás»
¡Qué máxima tan mínima!
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Piensa antes de hablar…
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Agosto 28, 2008
Piensa antes de hablar…
Si lo que vas a decir
no producirá
amor, paz o alegría,
cállate.
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No desistas*
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Agosto 20, 2008
Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir,
y precises sonreír aun teniendo que llorar,
descansar acaso debes pero nunca desistir.
Tras las sombras de la duda, ya planteada, ya sombría,
puede bien surgir el triunfo, no el fracaso que temías;
y es más bien posible figurarse cuán cercano
puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano.
Lucha pues, en la brega, aunque tengas que sufrir;
cuando todo esté peor más debemos insistir.”
Rudyard Kippling
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La infelicidad
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Agosto 19, 2008
Tras muchos años de investigación científica sobre el estrés, y con la experiencia de atender miles de personas que consultan para encontrar algo de felicidad en sus vidas, se pudo establecer una respuesta a las preguntas más frecuentes sobre la infelicidad:
¿Por qué sufrimos? ¿Cómo aparece la depresión?
¿Por qué discutimos acaloradamente? ¿por qué peleamos? ¿De dónde nace el sentimiento de la envidia? ¿Por qué sentimos odios? ¿Por qué sentimos ira? ¿Qué nos enfurece?
¿Cómo se acaban las amistades? ¿Por qué fracasan los matrimonios, las sociedades…?
¿Cuál es la causa de este estrés moderno que no nos deja?
Y como se dedujo de la investigación, la soberbia es la causa de todos esos males.
El Diccionario de la lengua española define con exactitud esta palabra: «Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros» y «Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás».
Pero son muchas las formas que toma la soberbia: el orgullo, es decir, arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, a veces disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas; la presunción, es decir, vanagloriarse, tener alto concepto de sí mismo; además, hay otras innumerables figuras de la soberbia, que ocasionan daños a nosotros mismos, a nuestros seres queridos y a los demás seres que pueblan el mundo en que vivimos.
¿Y el remedio? La humildad, que es la virtud del que conoce sus limitaciones y debilidades y obra de acuerdo con este conocimiento.
No se trata de esa humildad de la que hablan a veces, cuando se refieren a quien tiene bajezas (de nacimiento o de otra cualquier especie). Tampoco es sumisión ni rendimiento, como se suele utilizar este vocablo.
Es ser conscientes de nuestra igualdad con todos los demás seres humanos quienes, con otras virtudes y defectos diferentes a los nuestros, luchan por encontrar algo de felicidad en esta vida.
Y esta actitud nos pone frente a los demás como lo que somos, y nos hace verlos como lo que son: seres limitados y necesitados de los demás… ¡Como nosotros!
Sufrimos más que todo porque se nos olvida eso, precisamente: que todos tenemos errores y con esos errores buscamos la felicidad…, y que todo sería más fácil si nos ayudáramos unos a otros.
Por eso discutimos acaloradamente y peleamos, por eso nace el sentimiento de envidia y por eso odiamos.
Por eso se acaban las amistades, los matrimonios…
Ese estrés moderno nos dejará cuando recordemos que todos sufrimos y que todos anhelamos lo mismo.
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La dieta perfecta
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Agosto 16, 2008
Estudiar al ser humano hace saber que ciertas costumbres arraigadas en algunas culturas y sin sustento científico demuestren ser del todo inadecuadas, para la vida en general. Es el caso del vegetarianismo:
Los molares y los premolares de los animales carnívoros tienen cúspides altas y surcos profundos, mientras que los de los herbívoros los tienen casi planos. Al observar los dientes posteriores de los humanos, cualquiera puede percatase de que se trata de dientes con cúspides más altas y surcos más profundos que los de los animales herbívoros, esto es, están hechos para ambos tipos de alimentación: herbívora y carnívora.
Por otra parte, los movimientos mandibulares de los animales herbívoros son laterales, es decir, su mandíbula se mueve desde los lados hacia el centro; en los carnívoros la mandíbula se mueve de arriba abajo en forma vertical, sin componente horizontal. Aun cuando el hombre realiza también pequeños movimientos laterales, sus movimientos son más parecidos a los de los animales carnívoros: su componente vertical es mayor.
Si se tiene en cuenta que —salvo algunos raros casos— solo los animales carnívoros tienen dientes caninos y que, por el contrario, la mayoría de los animales herbívoros no los poseen, se deduce que el ser humano es también carnívoro.
Otro aspecto que se suele olvidar es que la vitamina B12 solo se encuentra en forma natural en la carne.
El hombre, por supuesto, es también herbívoro: su intestino es apto para ese tipo de alimentación y, como se verá más abajo, los alimentos de origen vegetal son indispensables en la dieta humana.
Precisamente por esa longitud de los intestinos delgado y grueso, el ácido úrico se puede acumular con la ingestión alta de carnes rojas. Por eso algunos recomiendan más las blancas: pescados, mariscos, pollo, cordero, conejo y otras. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el hierro aportado por las carnes rojas (80 a 70 % del requerido) es mucho más que con el que pueden contribuir los productos vegetales (20 a 30 %). Esto, unido a los problemas de deficiencia en vitamina B12, obliga a los vegetarianos a recibir suplementos preparados de ambos: hierro y vitamina B12.
Pero lo que sí debe desecharse del léxico es el término: “buena alimentación”, cuando lo que se quiere decir es: “mucha alimentación”. Es increíble, pero verdadero, que se encuentren personas obesas y desnutridas; su alimentación no es completa, aunque sí es exagerada.
La mayoría de las personas conoce la clasificación de los alimentos:
I. Agua y minerales
II. Enzimas y vitaminas
III. Proteínas
IV. Carbohidratos
V. Lípidos (grasas)
Pero la clasificación más aceptada hoy por los nutricionistas es según su función:
I. Formadores
A. De masa celular y muscular
Son las proteínas de origen animal y vegetal. Las primeras se encuentran principalmente en las carnes (de cualquier color), en los lácteos (leche, kumis, yogur y quesos) y en los huevos. Y las de origen vegetal están especialmente en las leguminosas (fríjol, garbanzos, lentejas, etc.), aunque otros vegetales también las poseen.
B. De masa ósea
Se encuentran primordialmente en los lácteos.
C. Del sistema hematopoyético (glóbulos rojos, blancos y plaquetas)
Están en las vísceras (hígado, riñón, intestinos, corazón, pulmones, molleja, etc.) y en las carnes rojas: aquí está precisamente el principal aporte de hierro y de vitamina B12.
II. Vitalizadores
A. Vitaminas en frutas y verduras
B. Minerales en frutas y verduras
C. Fibra en frutas y verduras.
Está demostrado que la fibra vegetal disminuye el colesterol, la glicemia aumentada, el cáncer de colon, las hemorroides y el estreñimiento.
D. Agua
Es este uno de los elementos más importantes del cuerpo humano (el 80% de su peso). Su ingestión diaria es indispensable. Se ha dicho siempre que 8 vasos de agua es lo ideal; sin embargo, ese volumen incluye los jugos, las sopas y otros líquidos que se ingieran; si se toma líquido en exceso se recargaría inútil y peligrosamente a los riñones.
Otro error del que hay que salir es creer que tomar mucha agua adelgaza, porque el agua no es capaz de desplazar ni de hacer eliminar la grasa.
III. Energéticos
A. Cereales
B. Pastas
C. Tubérculos
D. Plátanos
E. Harinas
F. Azúcares
G. Grasas
En los niños su consumo es indispensable; por el contrario, en los adultos, la grasa debe disminuirse dramáticamente, si bien no eliminarse, porque es indispensable para la regulación térmica del individuo, como amortiguador en casos de trauma (golpes, accidentes, etc.) y, lo que es más importante, transporta las vitaminas liposolubles: la vitamina A, presente en los bastoncillos del ojo y por lo tanto útil en la visión; la vitamina D, que previene la osteoporosis y el raquitismo; la vitamina E, presente en los tejidos, previene las descamaciones de la piel, algunos tipos de esterilidad, la caída del cabello y otras enfermedades; y la vitamina K, que representa un papel muy importante en los procesos de coagulación de la sangre.
Otro aspecto de las grasas es si su procedencia es animal, (saturadas), o vegetal (casi todas poliinsaturadas). Las primeras, al ser ingeridas en exceso, propician la aterosclerosis, causa de infartos, que es una de las principales causas de muertes en el mundo.
Por último, debe recordarse que hay 2 tipos de colesterol: el Ligth Density Lipoprotein (LDL), llamado hoy “malo” y el High Density Lipoprotein (HDL), llamado “bueno”, porque todas las membranas celulares tienen y necesitan colesterol (en los vasos sanguíneos, por ejemplo). Además, algunas hormonas también lo necesitan.
En las dietas debe tenerse siempre en cuenta que un gramo de proteínas tiene aproximadamente 4 calorías; uno de grasas, 9; y uno de carbohidratos, 4.
Las dietas deben hacerse de manera que las proteínas que ingiere el individuo den entre el 10 y el 15% de las calorías; las grasas, entre el 28 y el 30%; y los carbohidratos, entre el 55 y el 60%.
Los especialistas en nutrición aconsejan aprenderse la sigla CESA, con el fin de hacer cesar las malas costumbres en alimentación. Su significado es el siguiente:
Toda alimentación debe ser:
|
C |
ompleta,
|
E |
quilibrada,
|
S |
uficiente, en cantidad y en calidad, de acuerdo con la edad, sexo y actividad y
|
A |
decuada a la fisiología o patología del individuo (no es la misma para la diabetes, embarazo, lactancia o un deportista).
La dieta perfecta para adelgazar
Una forma racional para disminuir de peso, sin pasar hambre
Alimentos que engordan demasiado
(No comer nunca)
· Chicharrón, tocineta, salchichón, cábanos, salchichas, etc.
· Grasa de las carnes (rojas o blancas), y pellejo del pollo o pescado
· Huevos fritos, revueltos o “pericos”
· Papa frita
· Carnes (de cualquier color) fritas
· Plátano frito
· Tortillas (aunque sean de verduras)
· Cualquier cosa preparada con aceite de origen animal, grasa o mantequilla
· Crema de leche
· Pasabocas (chitos, papas, besitos, etc.)
· Quesos amarillos
· Arepas con mantequilla o aceite
· Hamburguesas
· Sardinas, atún y mariscos enlatados en aceite
Alimentos que engordan mucho
(Comer una sola porción únicamente los domingos)
· Todos los alimentos preparados con margarinas o aceites vegetales
· Leche entera
· Jamón de cerdo
· Postres
· Natillas
· Pudines
· Flanes
· Tortas
· Dulces (caramelos)
· Bizcochos
· Chocolate
· Chicles
· Salsas para las verduras
· Roscón y mojicón
· Tamales
· Pizza
· Pastas y lasañas
· Pan
· Arepa sin mantequilla, aceite o margarina
Alimentos que engordan moderadamente
(Comer sólo sábados y domingos, en dosis normales)
· Papas no fritas
· Jamón de cordero
· Leche semidescremada
· Yogur sin endulzar y kumis
· Yuca
· Arracacha
· Avena
Alimentos que en dosis moderadas no engordan
(1 ó 2 porciones diarias)
· Huevos duros o tibios
· Arroz
· Cereales sin azúcar (Corn Flakes, Fresi Crispis…)
· Leguminosas (lentejas, maíz, frijoles, garbanzos, etc.)
· Maní, cacahuetes, almendras…
· Aguacate
· Los alimentos llamados “dietéticos”, como postres y otros
· Pan integral
· Café
Alimentos que no engordan
(Se pueden comer todos los días, en cualquier cantidad)
· Todas las demás frutas sin endulzar y sin crema de leche
· Pescados, carnes y aves sin el pellejo, cocinados sin grasa
· Sardinas, atún y mariscos enlatados en agua
· Todas las verduras verdes, amarillas y rojas (tomate, lechuga, acelgas, zanahoria, etc.), siempre que se ingieran sin salsas
· Queso blanco
· Leche descremada (puede ser en té, café o sola)
Tomado del libro:
SABER VIVIR. Bogotá, Colombia. Indo–american press service limitada, 1999.
Este libro se puede adquirir en Indo–american press service limitada:
http://www.indoamericanpress.com/colecciones/varios/libros.htm#29
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Gritar o emplear la fuerza física*
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Agosto 14, 2008
Gritar o emplear la fuerza física es propio de los que creen débiles sus argumentos
o de los que no tienen la razón.
La fuerza de los argumentos es intrínseca.
La verdad no necesita ser defendida,
se sostiene por sí sola.
El hombre que está seguro de su poder
no siente la necesidad de demostrarlo
porque conoce su fortaleza,
pero jamás se aprovecha de ella.
Anónimo
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Estrés
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Julio 29, 2008
¿QUÉ LO CAUSAREALMENTE?
En una investigación llevada a cabo durante los últimos 14 años se descubrieron las principales causas del estrés de los colombianos, en su orden de incidencia:
1. La disolución conyugal
2. La pérdida de un ser querido
3. Los problemas económicos
4. El exceso de trabajo
5. El tráfico
6. La pérdida de trabajo
7. Los problemas laborales
La lista, por supuesto, es mucho más larga, pero con estos primeros 7 puntos se pueden hacer algunos análisis y sacar conclusiones útiles para la vida.
El estudio mostró, por ejemplo, que muchos seres humanos reaccionan exageradamente a los problemas de la vida: la tristeza, el desasosiego, la depresión, el desconsuelo, la ira, la sensación de impotencia y otras muchas enfermedades psicológicas son «el pan de cada día» en los consultorios de psiquiatras y de psicólogos. Y, la mayoría de las veces, estas patologías no son producidas por razones reales, sino porque el individuo no está capacitado para sobrellevar las dificultades de su vida y/o emprender sereno el cambio que solucionaría su problema.
También fue evidente que el grado de afectación de cada ser es diferente para cada ser: unos se deprimen severamente, otros sienten pánico, otros se sienten impotentes, otros luchan denodadamente por solucionar sus problemas, otros se alzan de hombros como si no les afectara…, en fin, las reacciones son muy dispares.
Es más: en la investigación, algunos no se vieron afectados, a pesar de estar envueltos en problemas con los que otros enfermarían gravísimamente…
La primera pregunta que surgió fue: ¿Por qué algunos se afligen menos con esos problemas que otros?
Resulta obvio concluir que algunos están mejor preparados para enfrentar los sinsabores y sufrimientos de la vida. Pero, ¿de dónde proviene esa supuesta preparación?
La respuesta a esta pregunta está en un error de concepto acerca de la etiología (la causa) de los problemas emocionales: no son causas externas las que producen el estrés psicológico: no es el tráfico de las calles, ni los problemas conyugales, ni la falta de dinero, ni el exceso de trabajo lo que «estresa» al individuo, sino que algunos individuos tienen propensión a sufrir de estrés; es decir, no existen tanto situaciones estresantes sino individuos «estresables».
En el estudio quedó patente que hay individuos débiles e incapaces de afrontar la vida con sus aspectos positivos y negativos y, hasta cierto grado, de asumir su responsabilidad como seres humanos.
Pero, ¿de dónde sale esa ineptitud, esa incapacidad?
En primer lugar, de la mentira. Mentiras que se dicen, mentiras que se piensan mentiras que se viven…
Los aparatos detectores de mentiras perciben el más mínimo cambio en la presión arterial, en las pulsaciones del corazón y en las otras mediciones que hacen, cuando un individuo miente en algo superficial. ¿Cuánto cambiarán esas mediciones ante una mentira en algo importante? ¿Qué cambios producirá en el organismo una forma de vida falsa? Los infieles a su cónyuge, los que roban a su empresa o explotan a sus empleados, los que cobran comisiones injustas, los que levantan falsos testimonios de los demás… ¡Qué débiles se van haciendo! ¡El menor problema conyugal, laboral, familiar o personal los afecta terriblemente! ¡Cómo no van a tener estrés!
Lo mismo sucede con los individuos que no tienen coherencia entre los actos que realizan y las metas que dicen tener en la vida: hay quienes se mienten a sí mismos diciendo que creen en tal o cual filosofía o modo de vida, que dicen profesar determinada Fe, mientras sus vidas están alejadas de esos criterios. ¡Cuántos cristianos, por ejemplo, hay que critican a los demás! ¡Cuántos que envidian! ¡Cuántos que no estudian ni intentan vivir bien su Fe! Así es imposible esperar que no tengan estrés.
La experiencia ha demostrado que aquellos que no saben de dónde vienen, para dónde van y qué vinieron a hacer en esta vida, no tienen la capacidad suficiente para solucionar los conflictos de la vida; es decir, estos individuos están más propensos al estrés. Y la Fe bien vivida es la única respuesta a esas preguntas.
Se concluye fácilmente que sin ahondar en la Fe y guiados por una persona conocedora, es imposible evitar el estrés. La experiencia también ha demostrado que quienes se dan a la tarea de profundizar en esos temas e inician una vida coherente se les disminuye el estrés y, a veces, se les acaba: ya no les afectan los problemas, sino que los encaran sabiamente, y salen avantes mejorando lo que pueden mejorar, cambiando lo que pueden cambiar, y reconociendo y aceptando lo que no se puede cambiar.
Es esta, entonces, una tarea para toda la vida: ser veraces. Primero, comenzar diciendo siempre la verdad, luego —un nivel más alto— pensar siempre la verdad y, finalmente, que los actos coincidan con las creencias y con los principios morales que se dicen tener.
Otro aspecto bien documentado por la psicología moderna es la incapacidad que algunos seres tienen para perdonar. Millares de personas se curan de su estrés cuando aprenden a perdonar, a aceptar que los demás, como ellos, tienen errores y que, así como los demás deben tolerarles sus propios defectos, ellos deben hacer lo mismo con las deficiencias de los demás.
En este campo, lo que más elimina el estrés es aprender a perdonar al papá. No se sabe la razón exacta, pero los humanos perdonan a la mamá, aunque ella sea una mala mujer, y la defienden de toda afrenta; pero con el papá no son tan indulgentes: recuerdan todos los malos momentos que les hizo pasar, los insultos, las humillaciones y los golpes (si los hubo), y pasan su vida con una carga inmensa y pesada en sus hombros, generándose a sí mismos un gigantesco estrés.
La experiencia profesional confirma la estadística existente: cerca del 80% del estrés proviene de no querer entender que el papá es también un ser humano con defectos, al que hay que comprender y perdonar de corazón, para no vivir autodestruyéndose.
Y a los papás hay que reiterarles que ser demasiado exigentes con sus hijos o proyectar en ellos una imagen de perfección puede desencadenarles ese mal. Deben saber los padres que, como seres humanos, cometen errores, y que el papá que no pide perdón a sus hijos cuando se equivoca suscita en ellos la idea de que él es perfecto, con lo que se les desarrolla su incapacidad para perdonarlos…
Diferente es el caso de quienes comparan, pero tiene la misma incidencia sobre la psique: los que con frecuencia comparan a los demás o se comparan con ellos, o comparan lo que poseen, son unos seres desgraciados, porque se van debilitando para eliminar el estrés. Las estadísticas muestran que, de cada 10 personas con estrés, 7 viven comparándose y comparando. Miden, verifican, tratan de estimar sus diferencias o semejanzas con otros, la suerte que les ha tocado…
Y del hábito de comparar se pasa con mucha facilidad al juicio: se convierten en jueces de los demás. A estos seres humanos es muy fácil descubrirlos: son expertos en solucionar las vidas de los demás, pero la suya propia la viven muy mal. Es imposible pretender que no tengan estrés.
También es una vana ilusión eliminar los sufrimientos producidos por la envidia, otra consecuencia de la comparación.
El paso siguiente a la envidia, el odio, está a la vuelta de la esquina para estos seres. ¡Cuánto sufren estas personas! ¡Cuánto los afectan los problemas externos! Y el problema lo tienen adentro…
En fin, son tantas las verdaderas causas de estrés, que difícilmente cabrían en estas líneas. Baste decir que todo lo que el ser humano piense, diga o haga en contra de su propia naturaleza —de su dignidad— es lo que lo afecta en su interior, y lo hace menos competente para asumir los retos vitales.
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El placer*
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Julio 25, 2008
El ser humano es incomprensible, enigmático e indescifrable porque está empastado de ambigüedad, frecuentemente desconcertante. Busca apasionadamente la felicidad y lleva una vida de tensión y de vértigo; desea la paz y vive en la guerra cotidiana; anhela plenitud y se contenta con una felicidad instantánea.
En la sociedad actual se ha suplantado la felicidad por el placer, que se le ha elevado a valor supremo. El placer como fin y meta del hombre cotidiano. El placer se ha convertido en estilo de vida, de propaganda y de negocio, incluso en ética y en cultura. La gran masa vive aquello que decía Nietzsche: ‘La gente tiene su pequeño placer para el día y su pequeño placer para la noche’, sin pensar ni proyectar en otra forma de vida diferente.
Sin embargo, cuanto más se busca el placer más se encuentra con la tristeza. No le faltaba la razón a Pascal cuando decía que los que más se divierten son precisamente los que más se aburren.”
José Antonio Merino
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Algunas virtudes
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Julio 11, 2008
Se definen, a continuación, algunas de las virtudes a las que debe acceder todo ser humano, si quiere realizarse como tal.
à Abnegación: sacrificio que se hace de la voluntad, de los afectos o de los intereses, generalmente por amor.
à Afabilidad: ser agradable, dulce, suave en la conversación y el trato.
à Alegría.
à Apacibilidad: ser manso, dulce y agradable en la condición y el trato; de buen temple, tranquilo, agradable.
à Aprovechamiento del tiempo.
à Benevolencia: simpatía y buena voluntad hacia las personas.
à Bondad: natural inclinación a hacer el bien, apacibilidad de genio.
à Compasión: sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias.
à Comprensión: facultad, capacidad o perspicacia para entender a las personas.
à Constancia: firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.
à Cortesía: atención, agrado, urbanidad, comedimiento.
à Decoro: circunspección, gravedad; pureza, honestidad, recato; honra, pundonor, estimación.
à Delicadeza: finura, atención y exquisito miramiento con las personas o las cosas, en las obras o en las palabras; ternura, suavidad.
à Devoción: amor, veneración y fervor religiosos; prontitud con que se está dispuesto a hacer la santa voluntad de Dios.
à Discreción: sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar; don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad; reserva, prudencia, circunspección.
à Ecuanimidad: igualdad y constancia de ánimo; imparcialidad de juicio.
à Elegancia.
à Equidad: bondadosa templanza habitual; propensión a dejarse guiar, o a decidir algo, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.
à Espíritu de servicio.
à Fidelidad: lealtad, observancia de la fe que uno debe a otro.
à Generosidad: inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés; largueza, liberalidad; valor y esfuerzo en las empresas arduas.
à Honestidad: decencia o decoro; el que es recatado, pudoroso; razonable, justo; probo, recto, honrado.
à Honorabilidad: el que es digno de ser honrado o acatado.
à Laboriosidad: aplicación al trabajo.
à Lealtad.
à Magnanimidad: grandeza y elevación de ánimo.
à Obediencia a las leyes de Dios y de las autoridades competentes.
à Optimismo: propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.
à Paciencia: capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse; capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas; facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
à Perseverancia: mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión; constancia en la virtud y en mantener la gracia hasta la muerte.
à Perspicacia: penetración de ingenio o entendimiento.
à Prudencia: capacidad para discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello; templanza, cautela, moderación; sensatez, buen juicio.
à Puntualidad: cuidado y diligencia en hacer las cosas a su debido tiempo.
à Reciedumbre: fuerza, fortaleza o vigor.
à Rectitud de intención.
à Rectitud: recta razón o conocimiento práctico de lo que debemos hacer o decir.
à Religión: virtud que nos mueve a dar a Dios el culto debido.
à Respeto: veneración, acatamiento que se hace a uno; miramiento, consideración, deferencia.
à Sagacidad: virtud del que es avisado, astuto y prudente, que prevé y previene las cosas.
à Sencillez: que no tiene artificio ni composición; que carece de ostentación y adornos.
à Sensatez: prudencia, cordura, buen juicio.
à Simpatía: modo de ser y carácter de una persona que la hacen atractiva o agradable a las demás.
à Sinceridad: veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento.
à Sobriedad: templanza, moderación.
à Suavidad: el que es tranquilo, quieto, manso; moderado; dócil, manejable o apacible.
à Tenacidad: el que es firme, porfiado y pertinaz en un propósito.
à Ternura: virtud del que es afectuoso, cariñoso y amable.
à Tolerancia: respeto o consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras.
à Tranquilidad.
à Valentía.
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Las tres rejas*
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 28, 2008
El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de este y le dice:
–Maestro, un amigo suyo estuvo hablando de usted con malevolencia…
–Espera —lo interrumpe el filósofo—, ¿ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
–¿Las tres rejas?
–Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
–No. Lo oí comentar a unos vecinos.
–Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Esto que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
–No, en realidad no. Al contrario…
–¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
–A decir verdad, no.
–Entonces —dijo el sabio sonriendo— si no es verdadero ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Anónimo
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Evita los apuros
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
Primero se hace lo importante, lo urgente puede esperar.
Nunca parar,
pero tampoco correr.
Pon todo en manos de Dios: con Él lograrás lo que te propongas.
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¡Angustia!
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
Aflicción, congoja, ansiedad, temores opresivos, aprietos, situaciones apuradas, sofoco, dolor, sufrimiento… ¿No es verdad que estos sinónimos parecieran estar describiendo muchos momentos de nuestras vidas?
Es por eso que —en medio de esta crisis económica— los centros de meditación trascendental, yoga, adivinación, astrología, Nueva era, esoterismo y todas las «nuevoterapias» están tan boyantes hoy día. Y es por eso que los únicos profesionales de la salud que no están con crisis económica son los psiquiatras y los psicólogos. La gente busca salidas a su situación…
La gente busca lo que no buscó ni encontró cuando era joven: respuestas a las preguntas más trascendentales de la vida. ¿De dónde vengo? ¿Qué viene después de la muerte? ¿Cuál es el sentido de mi existencia? ¿Por qué existen el dolor, la enfermedad y la muerte?…
¿Será posible vivir sin responder estas preguntas? Vivir es distinto a sobrevivir: no saber la razón de ser de la vida, para qué levantarse de la cama todos los días, por qué luchar…
Resulta dramático descubrir que la vida maneja a quienes no se han planteado esas preguntas trascendentales o no las han respondido, poniéndolos a trabajar para buscar sus falsos estereotipos de felicidad: el placer, el tener, el poder, la fama…
Se les pregunta si son felices, y ni siquiera se atreven a encarar valientemente la pregunta y sus posibles respuestas; y terminan buscando por fuera lo que está dentro de sí mismos, trayendo angustia a sus vidas.
Y esa superficialidad de vida no se da solamente en el plano personal sino que, obligatoriamente, se lleva a la vida familiar, laboral y social. Y en estos ambientes también crece la angustia.
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‘Hay que ambicionar’
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
Es un estribillo que se nos repite desde niños: «Hay que ser ambiciosos». Actualmente se cree que cuanto más se posee tanto más feliz se es; pero la experiencia histórica nos ha demostrado que tanto los que lo creen como los que poseen son infelices.
¡Cuánto dinero se gasta en la actualidad para realizar viajes, en comprar carros o casas lujosas o joyas o vestidos, en adquirir el último modelo de computador, en tener una finca; y, ¡cuánto se necesita para ayudar a los enfermos, a los que no tienen educación, a los hambrientos, a los destechados, etc.!
Hoy son tantos los que pretenden riquezas materiales, y tan pocos los que luchan por alcanzar las riquezas que nunca mueren: las espirituales.
En nuestros días son muchos los que desean conseguir el poder para llenar sus egoísmos, y muy pocos quienes aspiran al poder para servir.
También hoy se ven bastantes hombres y mujeres esclavizados por obtener dignidades o fama, mientras que escasean los que, llenos de humildad y sencillez, van tras metas menos superficiales.
Los placeres se erigen hoy en dioses. Ya casi no hay seres humanos libres para amar, puesto que están esclavizados por su cuerpo, al que dedican todos sus esfuerzos con un servilismo que raya en la enajenación mental. Son pocos los que saben que solo son verdaderos seres humanos los que están libres para desarrollarse y ayudar a desarrollar a los demás.
Tal ambición está haciendo de este mundo una multitud de seres solitarios.
La dignidad del hombre es muy alta para ambicionar cosas pequeñas. ¿No sería mejor ambicionar valores? ¿Qué tal, por ejemplo, fomentar la generosidad? ¿Hasta cuándo vamos a robotizar al ser humano, convirtiéndolo en un ente consumista, hedonista, egoísta y pagado de sí mismo?
¿Por qué no recordar otra vez que esta vida es un viaje hacia la eternidad, que somos peregrinos y que la otra vida es nuestra mejor ambición? Disminuiría tanta codicia terrenal, compartiríamos más, nos alejaríamos de ese egocentrismo que nos está acabando lentamente, no nos dejaríamos de compadecer del dolor ajeno… ¡Seríamos más libres y más humanos! Y creceríamos todos.
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Conducta y principios
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
Si no adecúo mi conducta a mis principios,
Terminaré adecuando mis principios a la conducta que siga.
¿Acaso no lo habé hecho ya?
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Pensar, actuar…
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
Actúa como piensas;
de otro modo terminarás pensando como actúas.
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La realización del ser humano
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
LA REALIZACIÓN DEL SER HUMANO
1. La misión personal
a) Plano espiritual
i) La muerte
ii) La vida
b) Plano psicológico
i) La afectividad
ii) La emotividad
c) Plano biológico
i) Alimentación
ii) Ejercicio físico
iii)Eliminación de conductas riesgosas
2. La misión familiar
a) Ser esposos
b) Ser padres
c) Ser hijos y hermanos
3. La misión profesional
a) Medio de servicio
b) Medio de subsistencia
c) Medio de comunicación
4. La misión social
a) Los talentos
b) La “orquesta” mundial
Tomado del libro:
SABER VIVIR. Bogotá, Colombia. Indo–american press service limitada, 1999.
Este libro se puede adquirir en Indo–american press service limitada:
http://www.indoamericanpress.com/colecciones/varios/libros.htm#29
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Tres facultades
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
El ser humano se diferencia de los otros seres porque:
piensa,
tiene voluntad y
ama.
¿Usas siempre y en todo tus tres capacidades?
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Tres cosas para recordar*
Publicado por Mauricio Rubiano Carreño en Junio 10, 2008
1.- Generosidad para con quienes te sirven
En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó en una mesa.
«¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con cacahuetes?», preguntó el niño.
«Cincuenta centavos», respondió la mesera.
El niño sacó su mano de su bolsillo y examinó un número de monedas.
«Y, ¿cuánto cuesta el helado solo?», volvió a preguntar.
Algunas personas estaban esperando, y la mesera ya estaba un poco impaciente.
«Treinta y cinco centavos», dijo ella bruscamente.
El niño volvió a contar las monedas.
«Quiero el helado solo», dijo el niño.
La mesera le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se fue.
El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue.
Cuando la mesera volvió, empezó a limpiar la mesa y entonces le impresionó lo que vio: allí, puestos ordenadamente junto al plato vacío, había veinticinco centavos… ¡su propina!
Jamás juzgues a alguien antes de tiempo
2.- Los obstáculos en nuestro camino
Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces se escondió y se quedó observando para ver si alguien quitaba la tremenda roca…
Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y cortesanos vinieron, y simplemente le dieron una vuelta a la roca. Muchos culparon al rey por no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.
Entonces pasó un campesino con una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.
Cada obstáculo presenta una oportunidad
3.- Donando sangre…, donando vida
Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un Hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz que sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad.
El doctor le explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Yo lo vi dudar por un momento antes de suspirar y decir:
«Sí, lo haré si eso salva a Liz.»
Mientras le hacían la transfusión, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana; permanecía sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña.
De pronto, el niño miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa:
«¿A qué hora empezaré a morirme?»
Como era solo un niño, no había comprendido al doctor: creía que le daría toda su sangre a su hermana. Y aun así se la daba.
Da todo por quienes amas
Anónimo
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