Saber vivir

Blog de Mauricio Rubiano Carreño

Posts Tagged ‘Implosión demográfica’

¡El mundo esta envejeciendo!

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en diciembre 14, 2008

 

Las cifras son alarmantes. La pirámide poblacional está cambiando su estructura histórica. La población mayor de 60 años era de 495 millones en 1991. Para el año 2020, se calcula que excederá los 1000 millones.

En 1991, en casi toda Europa, entre el 12.5 % y el 20 % de su población era mayor de 60 años. Hoy los ancianos superan el 20 %.

En Colombia, en 1973, el 7 % de los seres humanos eran mayores de 55 años. El Dane proyecta que en el 2025 habrá más de diez millones de ancianos, es decir, el 14 % de su población.

Las causas de este fenómeno son dos: la tasa de natalidad ha descendido y la expectativa de vida ha aumentado. Por un lado, las políticas gubernamentales y los medios de comunicación han propagado el uso de anticonceptivos y la mentalidad de que el aborto es la solución para los problemas demográficos, primero, y luego, para todos los demás problemas: económicos, médicos, sociológicos y hasta personales. Por otro, la ciencia médica ha progresado de una manera asombrosa en los campos científico y tecnológico hasta desarrollar tratamientos y medios de prevención que han mostrado su eficacia de un modo incuestionable.

Pero este panorama, de apariencia benéfica en primera instancia, tiene otra cara: Europa, Estados Unidos de América, Canadá, Australia, Japón, Corea y otros países —en donde mayor eficacia han tenido las políticas en contra de la llamada “Explosión Demográfica”— tienen el más alto índice de ancianos, ancianos que no laboran pero que deben alimentarse. Y esas naciones están viendo en sus senos que unos pocos jóvenes deben mantener a muchos viejos. Esto se magnifica en muchas de esas naciones, ya que los subsidios estatales acogen a los ancianos.

De manera que la lucha que se comienza a emprender en esas naciones es ahora contra la Implosión Demográfica, fenómeno no esperado por aquellos que se preocupaban por detener el crecimiento poblacional a toda costa, con el pretexto de que hubiese pan para todos. Ahora ese pan puede comenzar a escasear, pues ya no hay tantas manos para sembrar, cosechar, amasar, hornear y vender.

Es verdad que hay que mejorar el nivel de vida del ciudadano y del hombre rural, es verdad que una de las luchas que debe emprender el mundo es hacia la erradicación de la pobreza absoluta, conviene que también en el aspecto económico haya un crecimiento… pero todo esto con el aval del razocinio, del uso de la inteligencia, del “medir” los alcances de esas políticas demográficas. De otro modo, el hombre seguirá autodestruyéndose, como lo hace cuando merma la capa de ozono, máxime si se tiene en cuenta que esas políticas nacen en el poco sentido de dignidad de la vida humana, donde no se valora al hombre como tal, sino que se le considera un número que se puede manipular sin sentido y sin razón. El respeto por la vida humana es el principio de todos los demás derechos del hombre y toda lid que se inicie por éstos estará perdida desde el comienzo si no se ha dado la base fundamental que es el valor del ser humano.

 

 

  

 

 

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¿Cabemos o no cabemos?*

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en octubre 18, 2008

¿Cabemos o no cabemos?

 

Es fácil hacer las cuentas: si el promedio mundial de hijos por familia fuera de tres, una familia de ese tamaño se puede acomodar en 200 m2 con amplitud, tomando como ejemplo lo que se ve en un excelente barrio de Bogotá.

Un edificio de 8 pisos de 2 apartamentos por piso provee 16 apartamentos de ese tamaño, lo cual significa que allí pueden vivir 16 familias, y el área que se utilizó fue de 400 m2.

En una cuadra de 100 m x 100 m, es decir, de 10.000 m2, caben 25 edificios (10.000 / 400 = 25). En 1 Km², entonces, se podrán hacer 2.500 edificios de 16 apartamentos cada uno. Esto es 40.000 apartamentos o familias (2.500 x 16 = 40.000), lo que significa 200.000 personas por kilómetro cuadrado (40.000 x 5 = 200.000).

Cada millón de personas, por tanto, necesita 5 Km² para vivir, pero a eso debe agregarse el área de las avenidas, calles, parques para recreación, museos, escuelas, universidades, etc. Calculando esa área igual a la de la habitable, se concluye que 1’000.000 de personas necesitan 10 Km² para vivir holgadamente.

La población bogotana (6’000.000 de habitantes) necesita 60 Km² y, sin embargo, Bogotá tiene más de 360 Km² de área urbana.

Curiosamente, así también se puede concluir que los 36 millones de colombianos podríamos vivir holgadamente en el área urbana de Bogotá (360 Km²) y, ya que Colombia tiene 1’140.000 Km², sobrarían campos de 1’139.640 Km², para las siembras, ganados, lagos, ríos, reservas forestales, fábricas, escuelas rurales, zoológicos naturales e infinidad de cosas más: Colombia sin Bogotá.

A nivel mundial podríamos hacer algo similar: los 6.000’000.000 de habitantes que caminan por el globo terráqueo pueden acomodarse -cómoda y holgadamente también- en 60.000 Km², esto es ¡el área de nuestro departamento de Antioquia!

Sin embargo, para la Conferencia de Población y Desarrollo, el panorama aparece dramático. Se pensaba utilizar hasta el aborto como medio de planificación familiar y se piensa propender, en todas las naciones del orbe, a métodos de regulación artificial, sin el ánimo de respetar la libertad individual.

Por ese camino, la tasa de natalidad ha descendido y la expectativa de vida ha aumentado. Esto se ve magnificado, ya que la ciencia médica ha progresado de una manera asombrosa en los campos científico y tecnológico hasta desarrollar tratamientos y medios de prevención que han mostrado su eficacia de un modo incuestionable.

Este panorama tiene además otra cara: Europa, Estados Unidos de América, Canadá, Australia, Japón, Corea y otros países -en donde mayor eficacia han tenido las políticas en contra de la llamada “Explosión Demográfica”- tienen el más alto índice de ancianos, ancianos que no laboran pero que deben alimentarse. Y esas naciones están viendo en sus senos que unos pocos jóvenes deben mantener a muchos viejos. Esto se magnifica en muchas de esas naciones, ya que los subsidios estatales acogen a los ancianos.

Las cifras son alarmantes. La pirámide poblacional está cambiando su estructura histórica. La población mayor de 60 años era de 495 millones en 1991. Para el año 2020, se calcula que excederá los 1000 millones.

En 1991, en casi toda Europa, entre el 12.5 % y el 20 % de su población era mayor de 60 años. Hoy los ancianos superan el 20 %.

En Colombia, en 1973, el 7 % de seres humanos eran mayores de 55 años. El DANE proyecta que en el 2025 habrá más de diez millones de ancianos, es decir, el 14 % de su población.

De manera que la lucha que se comienza a emprender en esas naciones es ahora contra la Implosión Demográfica, fenómeno no esperado por aquellos que se preocupaban por detener el crecimiento poblacional a toda costa, so pretexto de que hubiese pan para todos. Ahora ese pan puede comenzar a escasear, pues ya no hay tantas manos para sembrar, cosechar, amasar, hornear y vender.

En Finlandia se paga la alimentación, vestido y educación de todos los hijos que las parejas tengan ¡hasta los diez y ocho años! En Inglaterra y otros países se puede leer la consigna “Es políticamente necesario el nacimiento de un tercer hijo”.

Es verdad que hay que mejorar el nivel de vida del ciudadano y del hombre rural, es verdad que una de las luchas que debe emprender el mundo es hacia la erradicación de la pobreza absoluta, conviene que también en el aspecto económico haya un crecimiento… pero todo esto con el aval del raciocinio, del uso de la inteligencia, del “medir” los alcances de esas políticas demográficas. De otro modo, el hombre seguirá autodestruyéndose, como lo hace cuando merma la capa de ozono, máxime si se tiene en cuenta que esas políticas nacen en el poco sentido de dignidad de la vida humana, donde no se valora al hombre como tal, sino que se le considera un número que se puede manipular sin sentido y sin razón. El respeto por la vida humana es el principio de todos los demás derechos del hombre y toda lid que se inicie por éstos estará perdida desde el comienzo si no se ha dado la base fundamental que es el valor del ser humano.

 

Gustavo Vélez

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