Saber vivir

¡Angustia!

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 10, 2008

Aflicción, congoja, ansiedad, temores opresivos, aprietos, situaciones apuradas, sofoco, dolor, sufrimiento… ¿No es verdad que estos sinónimos parecieran estar describiendo muchos momentos de nuestras vidas?

 

Es por eso que —en medio de las crisis económicas— los centros de meditación trascendental, yoga, adivinación, astrología, Nueva era, esoterismo y todas las «nuevoterapias» están tan boyantes hoy día. Y es por eso que los únicos profesionales de la salud que no están con crisis económica son los psiquiatras y los psicólogos. La gente busca salidas a su situación…

 

La gente busca lo que no buscó ni encontró cuando era joven: respuestas a las preguntas más trascendentales de la vida. ¿De dónde vengo? ¿Qué viene después de la muerte? ¿Cuál es el sentido de mi existencia? ¿Por qué existen el dolor, la enfermedad y la muerte?…

 

¿Será posible vivir sin responder estas preguntas? Vivir es distinto a sobrevivir: no saber la razón de ser de la vida, para qué levantarse de la cama todos los días, por qué luchar…

 

Resulta dramático descubrir que la vida maneja a quienes no se han planteado esas preguntas trascendentales o no las han respondido, poniéndolos a trabajar para buscar sus falsos estereotipos de felicidad: el placer, el tener, el poder, la fama…

 

Se les pregunta si son felices, y ni siquiera se atreven a encarar valientemente la pregunta y sus posibles respuestas; y terminan buscando por fuera lo que está dentro de sí mismos, trayendo angustia a sus vidas.

 

Y esa superficialidad de vida no se da solamente en el plano personal sino que, obligatoriamente, se lleva a la vida familiar, laboral y social. Y en estos ambientes también crece la angustia.

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