Saber vivir

El autoengaño y la felicidad

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 10, 2008

 

Un día, buscando mejorar sus ingresos económicos, un médico contrató un asesor de ventas.

 

Lo primero que hizo este consejero fue explicarle que su consultorio no era un negocio, sino un servicio, y que su interés por el bienestar de los pacientes debía ser mayor que el beneficio económico que representaban. Él comprendió que eran seres humanos los que iban a buscar salud, y no bolsillos que podía desocupar.

 

Y los pacientes, poco a poco, se fueron aumentando…

 

¿Por qué se dio ese cambio en el número de pacientes?

 

Porque, al comienzo, ellos advertían fácilmente que el galeno no se interesaba en ellos, sino en sus billeteras; por el humor, ese olor que se expele al hablar, al mirar, al expresarse, al movernos… Ahora se dan cuenta de que su atención se centra en sus dolencias, en sus malestares, en sus intereses; y en cómo solucionarlos de la mejor manera posible.

 

Es que, al tratar de engañar, solemos engañarnos a nosotros mismos.

 

El autoengaño es un error fatal para la felicidad y para la paz interior.

 

Pretender hacer creer, por ejemplo, que somos bondadosos, al hacer un acto de caridad para que los demás nos vean y nos aplaudan, va cargado de un humor maligno. El humor es el genio o la disposición en que uno se halla para hacer una cosa; y es perceptible. Hay que aprender a ser bondadosos, no a parecerlo.

 

Así se pueden evaluar todos nuestros actos y actitudes: ¿Los vivimos con sinceridad? O, por el contrario, ¿solamente intentamos mostrarlos? Cuando tratamos de vivir así, ¿lo hacemos para servir o para lucirnos?

 

Recordemos que no aceptar los errores, defectos y pecados es soberbia.

 

Son muchos los beneficios que se derivan de mejorar en sinceridad y en buenas intenciones: nos enriqueceremos interiormente y, lo que es mejor, prosperaremos en nuestras relaciones familiares, laborales y sociales.

 

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