Saber vivir

Anticonceptivos para después de…

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 13, 2008

«Una pareja se deja llevar por la pasión y el deseo y tiene relaciones sin usar ningún método anticonceptivo. Este es el caso más frecuente». Así dice la propaganda del «anticonceptivo poscoito».

 

La idea, según los promotores, es que después del «desliz» se puedan tomar anticonceptivos orales combinados (progesterona, estrógenos, andrógenos), insertarse un dispositivo intrauterino (DIU) o aplicar inyecciones de estrógenos o andrógenos.

 

Pero, ¿este método sí es anticonceptivo?

 

De acuerdo con los últimos datos científicos aportados por la genética, el nuevo ser humano aparece con la fecundación: los 46 genes que ya posee el óvulo fecundado (23 de la madre y 23 del padre) hacen de él un ser único desde el punto de vista biológico: son ellos los que guían la construcción del cerebro, establecen el color de los ojos, de la piel y de los cabellos, el sexo, las huellas digitales, la talla aproximada, algunos rasgos de la personalidad, etc.

 

El individuo resultante de la unión de las células sexuales masculina y femenina, o gametos, se llama cigoto. Es un individuo unicelular, pero es ya un ser humano: posee su propio código genético, diferente al de la madre y al del padre. Lo único que le falta a ese ser es desarrollarse.

 

Esto fue confirmado por el Profesor Jérôme Lejeune, biólogo especializado en genética y catedrático de la misma área en la Universidad de París, quien ratificó ante el Senado de los Estados Unidos[1] que la vida humana comienza con el cigoto, es decir, al unirse el espermatozoide y el óvulo.

 

Luego comienza a crecer y es llevado al útero, donde anidará 6 ó 7 días después, para nutrirse de la madre, a través de la placenta.

 

«Está perfectamente aclarado que el endometrio debe estar exactamente en la etapa apropiada del desarrollo, bajo estrógeno y progesterona, para que se produzca la anidación»[2]. El medicamento que se ofrece para después del coito, precisamente, cambia por completo el estado del endometrio (la piel interna del útero materno), de modo que se impide la anidación del nuevo ser humano en el útero, donde comenzaría a nutrirse; por eso muere por inanición.

 

Además, durante la toma del anticonceptivo, hay períodos de alta concentración de estrógenos seguidos de temporadas alto contenido de progesterona: «Los estrógenos que se encuentran en los anticonceptivos orales aumentan la movilidad del nuevo ser humano —óvulo fecundado— y hacen que llegue al útero muy joven (antes de estar preparado para asentarse en él) y muera. La progesterona, por el contrario, disminuye la movilidad, haciendo que el óvulo fecundado llegue tarde al útero, cuando ya está muerto, por falta de nutrición»[3].

 

Afirmar que no importa impedir que el óvulo fecundado anide en el endometrio y muera ya que a algunos les pasa eso en forma natural, es lo mismo que afirmar que no importa matar a un niño o a un adulto ya que a algunos les pasa eso en forma natural.

 

Por lo tanto, el llamado «anticonceptivo poscoito», debe ser denominado: «abortivo poscoito».

 


[1] Testimonio presentado ante el Subcomité de Separación de Poderes, del Senado de los Estados Unidos

[2] Goodman y Gilman, “Las Bases Farmacológicas de la Terapéutica”, 6ª ed., Buenos Aires, p. 1406

[3] Jiménez Vargas, Joaquín Ruiz, López García, G., “Aborto y Anticonceptivos”, EUNSA, pp. 91-98. 1980

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