Saber vivir

La píldora, ¿un anticonceptivo?

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 13, 2008

 

Los anticonceptivos orales, comúnmente llamados píldora, son los que más se utilizan. La razón es que tienen el menor índice de fracasos.

Se usan en tomas diarias, en una inyección mensual o en barritas que se colocan en la parte interna del brazo.

Poseen dos componentes que son hormonas: los estrógenos, que estimulan el desarrollo y el mantenimiento de los caracteres y órganos sexuales femeninos, y la progesterona o gestágeno, que prepara el útero (matriz) para el desarrollo del niño. Estas hormonas tienen como principal mecanismo de acción evitar que salga un óvulo, que se conoce como inhibición de la ovulación o acción anovulatoria. Con ellas, se pretende que la mujer permanezca «estéril», es decir, que no pueda procrear mientras los ingiere, se los inyecta o se los manda colocar en el brazo.

Sin embargo, con frecuencia, actúan de otro modo:

«En la acción anticonceptiva de los gestágenos, además de la inhibición de la ovulación, interviene […] la transformación del endometrio [capa interna del útero, donde anida el ser humano] debido a las drogas anovulatorias, que lo hacen desfavorable para la implantación del huevo [fecundado]. La administración de estrógenos después de la fecundación es capaz de impedir la nidación del huevo» (Goodman y Gilman, “Las Bases Farmacológicas de la Terapéutica”, 6ª ed., Buenos Aires, p. 1.262).

En palabras sencillas, el ser humano que ya se ha formado no se puede adherir a la piel interna de la matriz de su madre y, por tanto, muere de debilidad por falta de nutrición.

Por eso los libros especializados afirman:

«…queda demostrado que la inhibición de la ovulación no es indispensable para una acción anticonceptiva» (Ibíd., p. 1.263).

Esto significa que la acción anovulatoria (el impedir que salga un óvulo) no es infalible. A veces sucede, por lo tanto, que sale un óvulo a la trompa de Falopio, el cual puede ser fecundado por un espermatozoide. La pareja, por supuesto, continúa tranquila sus relaciones sexuales, pues están seguras de la acción de los anticonceptivos orales que la mujer se está tomando o inyectando, o porque los tiene puestos en su brazo.

«Está perfectamente aclarado que el endometrio debe estar exactamente en la etapa apropiada del desarrollo, bajo estrógeno y progesterona, para que se produzca la anidación» (Ibíd., p. 1.406).

Pero, durante la toma, hay períodos de alta concentración de estrógenos seguidos de temporadas de alto contenido de progesterona:

«Los estrógenos que se encuentran en los anticonceptivos orales aumentan la movilidad del óvulo fecundado [el nuevo ser humano] y hacen que llegue al útero muy joven [antes de estar preparado para asentarse en él] y muera. La progesterona, por el contrario, disminuye la movilidad, haciendo que el óvulo fecundado llegue tarde al útero, cuando ya está muerto, por falta de nutrición» (Jiménez Vargas, Joaquín Ruiz, López García, G., “Aborto y Anticonceptivos”, EUNSA, pp. 91-98. 1980).

Hoy es imposible, por tanto, estar de acuerdo con el uso de la píldora, sin estar de acuerdo con el aborto.

 

 

 

Tomado del libro:

¿ABORTO U HOMICIDIO? LA VERDAD CIENTÍFICA AL ALCANCE DE TODOS, 1ª edición (reimpreso el mismo año; segunda reimpresión en 2003). Bogotá. Colombia, Editorial San Pablo, 1994.

 

 

Este libro se puede adquirir en Editorial San Pablo, Colombia:

http://www.sanpablo.com.co/LIBROS.asp?CodIdioma=ESP

  

 

 

 

 

 

 

 

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