Saber vivir

Diferencia que marca la diferencia*

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 22, 2008

Entre los deseos primarios de todas las personas están: progresar, ser felices y tener dinero.

 

Así como hay personas pobres y personas ricas, hay países pobres y países ricos.

 

La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelandia, que hace cerca de ciento cincuenta años eran casi desconocidos, son hoy países desarrollados y ricos.

 

La diferencia entre países pobres y ricos tampoco son los recursos naturales con que cuentan, como es el caso del Japón que tiene un territorio muy pequeño, y el ochenta por ciento de ese territorio es montañoso y no apto para la agricultura ni la ganadería; sin embargo, es la segunda potencia económica mundial, pues su territorio es como una inmensa fábrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta también a todo el mundo, ya transformados. Así logra su riqueza.

 

Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero tiene una de las flotas navieras más grandes del mundo; no tiene cacao, pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados pastorea y cultiva solo cuatro meses al año (ya que el resto del tiempo es invierno), pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa; al igual que Japón, no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios con calidad muy difícilmente superable; por último, es un país pequeño, pero ha muestra seguridad, orden y trabajo, características que lo han convertido en la «Caja fuerte del Mundo».

 

Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran los estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación. Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fábricas, y al hablar con ellos nos damos cuenta que no hay diferencia intelectual.

 

Tampoco es la raza la que marca la diferencia, pues en los países centroeuropeos o nórdicos vemos cómo los llamados «vagos del sur» demuestran ser la fuerza productiva, aunque no sean así en sus propios países de origen, donde nunca supieron someterse a las reglas básicas que hacen a un país grande.

 

La actitud de las personas es la diferencia. Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas:

 

Ø La moral como principio básico

Ø El orden y la Limpieza

Ø La honradez

Ø La puntualidad

Ø La responsabilidad

Ø El deseo de superación

Ø El respeto a la ley y los reglamentos

Ø El respeto por los derechos de los demás

Ø Su amor al trabajo

Ø Su afán por el ahorro y la inversión

 

–¿Necesitamos más Leyes?

–¡No! Sería suficiente con cumplir y hacer cumplir estas 10 simples reglas. En Colombia y el resto de los países pobres solo una mínima (casi nula) parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria.

 

No somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros; simplemente nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades.

 

A diferencia de otros mensajes en cadena, si no envías copia de este a más personas, no se te va a morir tu perro ni te van a correr del trabajo, ni tampoco te vas a sacar la lotería por mandarlo; pero sería bueno que lo compartieras con otras personas. ¿Quién sabe? A lo mejor ayudas para que en algunos años más, vivamos en un país desarrollado (¡!).

 

Anónimo

 

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