Saber vivir

El aborto terapéutico

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 22, 2008

La Asociación civil francesa “Laissez-les Vivre” precisa que “es falso que la mayor parte de las deficiencias del recién nacido sean hereditarias o provengan de enfermedades del embarazo; más bien” -dice- “obedecen a la insuficiencia de equipos de reanimación o fallas humanas en lo que respecta a prevención y vigilancia”.

 

También afirma que “es falso que todas las malformaciones se pueden constatar por punción amniótica (succionando, con una jeringa el líquido amniótico y analizando en él las células descamativas del feto). Sólo algunas enfermedades se pueden diagnosticar tempranamente, como es el caso de la trisomía 21 o mongolismo. La naturaleza es sabia: las verdaderas monstruosidades son eliminadas espontáneamente”. Además, con los últimos adelantos científicos, hoy es posible intentar mejorar el cromosoma afectado.

 

Sin embargo, algunos médicos aceptan el deseo de sus pacientes o, incluso, instan a que se elimine a los enfermos cuando son pequeños e incapaces de defenderse, como es el caso del embrión y del feto, olvidando que el médico está para preservar la vida y la salud, no para matar. En ese sentido, el profesional debe ser muy cauteloso al decir las cosas: muchas veces, una palabra del médico se convierte, por la autoridad de que está revestido, en coacción, al igual que lo sería la legalización del aborto, pues le daría un “valor moral” que no posee y que no adquiere por mayoría de votos en ningún congreso.

 

La historia sucedida en Italia a propósito de la nube tóxica de dioxina sobre la ciudad de Seveso, puede dar una idea del estrago que los médicos y los medios de comunicación pueden causar sobre la opinión pública: muchas madres fueron convencidas de que sus hijos nacerían con malformaciones congénitas monstruosas. Por esa razón, las autoridades permitieron el aborto terapéutico. Lo llamativo del caso fue que las 1.400 madres que se negaron a hacerlo dieron a luz hijos sanos. Así como éste, se dan muchos casos que se presentan como abortos terapéuticos los que sólo son homicidios verdaderos y premeditados.

 

Por otra parte, no se puede tachar al feto de “injusto agresor del organismo de la madre”, como se afirma a veces, ya que el niño no hace nada, voluntaria y conscientemente. Además, en la inmensa mayoría de estos casos, factores inherentes al organismo de la madre —y no al del niño—, son los que causan agresión.

 

Por último, debe decirse que la vida humana no es una “cosa útil”, como la propiedad; por tanto, ambos derechos a la vida —el de la madre y el del niño— son igualmente valederos; así que, en los casos en que se justifica el aborto para salvar la vida de la madre, se viola uno de los dos derechos.

 

Tomado del libro:

¿ABORTO U HOMICIDIO? LA VERDAD CIENTÍFICA AL ALCANCE DE TODOS, 1ª edición (reimpreso el mismo año; segunda reimpresión en 2003). Bogotá. Colombia, Editorial San Pablo, 1994.

Este libro se puede adquirir en Editorial San Pablo, Colombia:

http://www.sanpablo.com.co/LIBROS.asp?CodIdioma=ESP

  

 

 

 

 

 

 

 

 

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