Saber vivir

¡Holocausto!

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en febrero 22, 2009

La palabra «holocausto» se usa especialmente entre los israelitas para designar el sacrificio en que se quemaba toda la víctima y, especialmente, la muerte de más de seis millones de ellos en la segunda guerra mundial. Pero en el Diccionario aparece también como «Gran matanza de seres humanos».

 

Y eso es lo que está sucediendo: desde que se inició el sida hasta el comienzo del milenio, según la Fundación Mundial de Investigación y Prevención del Sida, han muerto 21,8 millones de seres humanos.

 

Pero el Instituto Internacional para la Salud de la Familia informa que en los últimos veinte años cerca de 65 millones de personas han adquirido el sida, han muerto 25 millones y aproximadamente 40 millones son portadores. Como se deduce, ya son más de cuatro veces los judíos muertos de la segunda guerra mundial.

 

La misma institución acaba de informar que, solo en África, hay unos 12 millones de huérfanos por el sida.

 

La Organización Mundial de la Salud y el British Journal acaban de comunicar al mundo que solamente en el año 2001 hubo 3 millones de muertos, de los cuales 580.000 son menores de 15 años.

 

Y es que el sida no es una epidemia, es una pandemia, ya que se ha extendido a  todo el mundo: cada día mueren 8.219 personas y se infectan 14.000. ¡Y ninguno de ellos pensó que le llegaría el turno!

 

Pero, ¿qué pasó con el condón? Según las estadísticas, no está dando resultado. Ya hace tiempo, el doctor Sgreccia, en sus «Actas de la IV Conferencia Internacional sobre Sida», había advertido a la comunidad sobre el hecho de que la partícula del VIH es 500 veces menor que el espermatozoide y, por lo tanto, el uso del preservativo aumenta el porcentaje de transmisión; lo prueban hoy las estadísticas.

 

Los resultados de las campañas masivas del uso del condón se están viendo hoy con este espeluznante holocausto: nunca se había visto tanta mortandad ni tanta morbilidad: ni la peste del siglo XIV ni las guerras alcanzaron tales dimensiones…

 

Solo hay un camino realmente eficaz, propuesto desde hace varios años: «La Organización Mundial de la Salud quiere que se sepa que sólo la abstinencia sexual o la absoluta fidelidad eliminan el riesgo de infección» (EB 89. R 19, del 28 de enero de 1992).

 

¡Se está acabando el tiempo! Llegará un día en que quedarán sobre la tierra solamente los castos y los fieles. Y la naturaleza habrá hecho su limpieza.

   

 

 

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