Saber vivir

Homosexualidad: ciencia y derecho*

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en marzo 1, 2009

HOMOSEXUALIDAD: CIENCIA Y DERECHO

Jorge Martínez S., MD. cM.Sc (Biol. & Genet.),  ProduTek Laboratories Corp.

y,  Dr. Jim Imitola, M.D., Postdoctoral Research Scholar, Harvard University

 

 

Para apoyar la labor de los Comunicadores y Medios y, para enriquecer el actual estudio y debate de los Honorables Parlamentarios sobre los proyectos de ley en materia de salud sexual y reproductiva y, sobre la legalización de uniones homosexuales, es conveniente proveerles oportuna y claramente la información sobre los aspectos científicos subyacentes.

 

Tanto por nuestra formación científica en Ciencias Biomédicas como por nuestra tradición de capacitación y asesoría al quehacer Legislativo, ponemos en  su conocimiento las siguientes aportaciones y datos de las Ciencias de la Vida (Life Sciences).

                                                     

 

En Lógica se enseña que: premisas falsas llevan a conclusiones falsas. Cuando para resolver un problema de matemáticas contamos con datos falsos, ocurre que al aplicar las fórmulas o ecuaciones convenientes, obtenemos resultados también falsos.

La discusión social actual sobre la actividad sexual de tipo homosexual es por lo general superficial o light. Se confunden la opinión y la creencia con el estado el arte del conocimiento científico. Se confunde lo que es ciencia con lo que es costumbre. Se confunden las costumbres de ciertos grupos con la cultura social.

Al explicarlo en lenguaje menos técnico y mas sencillo, será más accesible a los legisladores y ciudadanos no especialistas en ciencias biomédicas. Al hacerlo, es sano que nos concentremos en los aspectos esenciales y, en sana lógica, ir de lo general a lo particular:

1. La especie biológica Homo sapiens sapiens es denominada así por los fundadores de las Ciencias Biológicas en la nomenclatura y clasificación científica de los seres vivos o Taxonomía, en clara referencia a la característica de homínido sapiente o poseedor de conciencia inteligente.

2. El nombre científico completo del ser humano lleva dos veces la palabra sapiens de manera intencional, en alusión a que es un antropoide u homínido que, además de ser consciente, se da cuenta de lo que sabe y de lo que piensa; tiene conciencia reflexiva y auto-reflexiva: se da cuenta de que está aprendiendo, de qué es lo que aprehende y, además, puede volver sobre ello -a voluntad- para repensarlo.

3. Todo ser vivo –microorganismos, planta y animal- posee moléculas de material genético -ADN o ARN- que contiene la información para la vida y, los patrones o características propias y distintas para cada especie biológica.

4. Todo ser vivo, se reproduce por medio de la réplica o copia que hace de ese DNA para pasarlo a la generación siguiente. El DNA (Ácido DesoxirriboNucléico) es el fundamento material que ofrece la explicación -a nivel molecular- de muchos fenómenos, teorías y leyes científicas: Hoy una persona con un mínimo de cultura o alfabetismo científico (Scientific Literacy) no ignora que el DNA participa en la transmisión de la vida o reproducción; la biodiversidad, la selección natural y la evolución; lo propio se aplica a la distinción individual y a la diferenciación sexual entre los individuos de una misma especie biológica;

5. Aunque el DNA lo vinimos a conocer bien a nivel microscópico y molecular apenas hace 50 años, macroscópicamente los fenómenos biológicos ya habían sido observados y descritos por los hombres de ciencias naturales (Haeckel, Lamarck, Darwin, Spallanzani, Pasteur Mendel, etc.) desde mucho antes, estableciendo principios y leyes científicas fundamentales: Patrogonia (patrones biológicos), Adquisición de caracteres y Adaptación, Selección natural y Evolución; Fecundación y formación del cigoto (embrión unicelular), combinación y segregación o distribución de caracteres hereditarios, etc.,

6. Si bien todos los seres vivos al reproducirse copian y transmiten su DNA, esto ocurre básicamente de dos maneras:

a) Reproducción Sexuada: Participan dos individuos y, cada uno produce una célula diferente y complementaria con la del otro sexo, células germinales especializadas o gametos: óvulo y espermatozoide.

b) Reproducción Asexuada. Los mecanismos de reproducción asexuada pueden ser variados:

Unos lo hacen dividiéndose en dos (fisión binaria), algunos emiten prolongaciones que

terminan separándose (gemación o yemación), otros lanzando al entorno paquetes de

semillas o esporas, etc.

7. Así como la biología y la genética humana es sexuada, también en las dimensiones psicológicas y culturales se manifiesta que los individuos de la especie, son diferenciados y complementarios: masculino y femenino.

8. Por tanto, la diferenciación individual y la complementariedad entre los individuos -masculino y femenino- es integral: anatómica, fisiológica y psicológica. En una palabra: es psicosomática.

La revisión de los datos científicos biológicos y genéticos sobre la homosexualidad, incluyendo el análisis a la luz de la evolución biológica, muestra claramente que los seres humanos son filogenéticamente sexuados –varón y hembra- cada uno con una unidad psico-somática, cuyas mentes y cuerpos tienen una información genética y un diseño estructural y funcional apto para la actividad heterosexual, única capaz de la procreación y el acoplamiento complementario.

El Darwinismo y la Selección Biológica operan por el despliegue de la fertilidad del individuo: la Inter-fecundidad de la pareja de la especie. La “neutralidad” reproductiva de la actividad homosexual no es apta para la propagación sexual. Es una actividad “sexual” estéril. Por tanto, no es capaz de producir nuevos miembros de la especie, no constituye nuevas familias, no construye numéricamente a la sociedad. En la naturaleza biológica del Homo sapiens tampoco ocurre la reproducción asexuada. Por lo cual, en el Homo sapiens sapiens, no es una alternativa biológica ni genética para la supervivencia o perpetuación procreativa de los individuos de la especie humana. Sea cual fuere su opción o preferencia sexual individual. Aunque la actividad del sujeto sea opcional, su biología sigue leyes genéticas, independientes de la voluntad del individuo.

Por ser la actividad heterosexual del Homo sapiens la única genéticamente capaz de re-producirse, es también la única capaz de seleccionarse biológicamente y perpetuarse a sí misma en su descendencia biológica. De lo anterior se deduce, de modo evidente y axiomático, que la actividad homosexual –así como la esterilidad- no es ni puede ser hereditaria. No producen quien la herede.

Las uniones homosexuales, no producen hijos, no aportan a la renovación generacional, propician el envejecimiento de la población: Los países industrializados –agobiados por la llamada transición demográfica- no saben qué más hacer para estimular a los nuevos matrimonios a tengan hijos. Están amenazadas la calidad de vida, la vitalidad epidemiológica y la productividad de la sociedad. Sin lo cual el Sistema General de Seguridad Social y Salud-SGSSS no tiene viabilidad económica y pensional ninguna. Son los hijos de las familias biológicas verdaderas, los matrimonios, las parejas heterosexuales, quienes aseguran la renovación y sostenibilidad financiera –pensiones, seguros, etc.,- de toda la sociedad y de todas las generaciones.

Las uniones homosexuales no pueden –intrínsecamente- producir genomas ni gametos complementarios: De ahí su obvio interés en la adopción. Es una evidencia a nivel internacional. Aunque en Colombia -por ahora- por obvias razones de procedimiento o de táctica, no les convenga hablar de eso. Solo las improntas genómicas (genomic imprinting) femenina y masculina son aptas para la fusión entre sí, de los pro-núcleos del óvulo y del espermatozoide y su consiguiente activación genómica, indispensable para la formación del nuevo individuo embrionario unicelular –cigoto- de la especie biológica Homo sapiens.

LA VALORACIÓN JURÍDICA DE LOS ACTOS

La ley sabe distinguir y categorizar las conductas y la responsabilidad de los actos humanos. Sabe por ejemplo diferenciar entre lo imputable y lo inimputable. Sabe de interdicción judicial y de discapacidad, incapacidad e invalidez. La Ley sabe de causa fortuita, fuerza mayor y anteriormente ha considerado impedimentos dirimentes e impedientes. Sabe del delirium tremens, de la ira e intenso dolor y de la responsabilidad preterintencional.

Pus bien, en cuanto a la actividad homosexual, también se sabe que no hay evidencia ni demostración objetiva ninguna, de que sea un a priori determinado biológica y genéticamente. No existe en biología y genética humana algo que se pueda llamar otro sexo o un tercer sexo. (Cfr archivo anexo del Prof. Dr. Jerry Bergman, Ph.D.). Evidentemente, tanto la condición homosexual como la actividad homosexual, no es -ni ha sido- otra especie u otro sexo: porque no se puede reproducir a sí mismo biológicamente ni sexualmente. Es cosa del individuo, opción de la persona.

Lo que sí existe y es bien conocido por todos, es la numerosa evidencia de que cada vez que un homosexual o una lesbiana han tomado la decisión de dejar de tener actividad de tipo homosexual, no es porque haya ocurrido en ellos ninguna mutación genética. Y lo contrario también es cierto: cuando alguien heterosexual decide tener una actividad de tipo homosexual, no es porque haya sufrido una mutación genética. Es cosa de la persona, decisión del sujeto.

Por eso, no encontrando base científica, biológica ni genética, se acude a un recurso semántico como el género. El concepto de género, proviene de la Gramática, no de la biología. En Castellano existen tres géneros: masculino, femenino y neutro (el, la, lo). El concepto de género es propio de las discusiones entre corrientes sociológicas. Algo que difícilmente las ciencias auxiliares de la justicia podrán científicamente determinar: el género es algo que depende de mi decisión, la cual puedo cambiar, y ser –social y legalmente- distinta a la del año pasado o a la del mes próximo. En Derecho, cuando de determinación del sexo se trata, la ciencia presta un servicio concreto verificable. Quienes pretenden ante los estrados judiciales sustituir el sexo por el género, saben que no pueden procesalmente acercarse a la precisión y seriedad del valor probatorio de una prueba como la antropo-heredo-biológica de Medicina Legal, que tiene valor informativo intrínseco permanente, no sujeta a cambio ni dependiente de volición subjetiva.

Es tal la subjetividad y relativismo que el concepto género comporta, que se hace necesario decir explícitamente que se trata de una “perspectiva” de género.

El mejor ejemplo de la indefinición y variabilidad subjetiva en que se puede caer, si se hace depender la legislación sobre la unidad básica –estructural y funcional- de la organización social, de los tipos de actos o roles o preferencias sexuales, es que la homosexualidad ha sido varias veces cambiada de clasificación –por expertos- en los últimos cincuenta años, incluyendo la entrada y salida de diversas categorías patológicas. Es un terreno movedizo para el Legislador.

Actualmente, todos sabemos en qué consiste la familia de origen genético heterosexual. Pero entre quienes creen que el concepto de género pudiera servir para la familia, resulta que hay unos que creen que hay tres géneros, otros creen que pueden ser cinco, algunos otros creen que ocho., etc., cada cual con sus respetables preferencias y opciones para creerlo. Arena movediza para el Legislativo. Legislar para singularidades y casuísticas.

El hecho cierto es que en materia de consultas profesionales relacionadas con problemas de identidad sexual, de opciones o preferencias sobre la actividad homosexual, es prácticamente imposible describir lo que sería un “homosexual típico”. No existe. Los y las homosexuales, como otras personas, pueden ser muy variados. No se puede hacer estereotipos. Cada quien es hijo de su casa, vecino de su barrio y, miembro de su círculo social, económico y profesional. Además del gregarismo y la sensibilidad popularmente conocidos -canalizable en artes y letras-, se sabe que por lo común son muy selectivos en sus relaciones interpersonales, suelen ser más apasionados, menos estables emocionalmente, más celosos, sensibles, necesitan más manifestaciones de interés, de reconocimiento y de estímulo. Se pueden presentar comúnmente ansiedad, depresión, problemas de imagen corporal, de autoaceptación, uso de sustancias. Pero, también pueden ser personas -por lo demás- comunes y corrientes, incluyendo también algunos individuos brillantes y laboriosos como en cualquier colectividad humana.

Tanto por su sensibilidad como por los prejuicios y sufrimientos vividos -a veces desde niños-, necesitan ser gregarios, afirmar lealtades, marcar el terreno, buscar o controlar círculos de mayor seguridad o aceptación. Su situación no es fácil y, el mérito de esforzarse por controlarse, puede ser muy meritorio –aunque poco reconocible por la familia y la sociedad- al esforzarse por mantenerse funcionando en todo sentido y en todos los ambientes, sin que nadie se percate o como si nada les pasara por dentro.

Como suelen sufrir por su incomodidad y aceptación familiar y social –incluso su auto-aceptación-, últimamente se han dedicado más al proselitismo y al activismo político. Hoy en día, los profesionales de la salud pueden exponerse a ser discriminados o desprestigiados por los activistas y homosexuales radicales, ser tachados de intolerantes, “homófobos” y cosas parecidas. Los periodistas y legisladores pueden verse expuestos a las mismas presiones. Por lo pronto, dando por supuesto que la autonomía y autodeterminación de cada periodista y congresista permanecen incólumes, nosotros seguiremos siendo profesionales de la salud con alta estima, respeto y cariño para cada individuo sea cual sea su condición y, cumplimos con informarles y proveerles de fuentes científicas, honrando aquella sabia recomendación de La República de Platón: “a la sociedad le vienen males de que cada cual no haga lo suyo”.

Es ilustrativa y digna de una honrosa memoria, la vez que un colega y compañero de postgrado contó su propio caso. Haciendo un gran esfuerzo y brindando una confianza y sinceridad extraordinaria, contó la ansiedad y permanente incomodidad que sentía por tener que ocultar que algunos tipos le llamaban la atención o resultaban atractivos, mientras que también podía “darse cuenta” de la belleza femenina, aunque no se interesaba o se le dificultaba pasar a una relación profunda con ellas. Dijo que como médico él mismo había revisado la literatura especializada y no le quedaba duda que lo suyo no era genético. Llevaba más de ocho meses de psicoanálisis y no sabía qué pensar o esperar de su caso. Además de ser un buen médico era un buen tipo y era sincero consigo mismo. Al agradecerle al amigo su confianza, se le renovó también la solidaridad y el respeto. Luego viajó al exterior y no hubo más noticias. Se le dijo que no se conoce de nadie que no se tenga que dominar a sí mismo. Para otros la tragedia es el cigarrillo, la comida, el juego, las drogas, etc. Los solteros, los casados, ellos, ellas, todos tenemos que luchar por ser coherentes, por ser honrados, fieles o estables, controlarse, vencer la pereza, la envidia, el mal humor, el desorden. Y eso es para toda la vida.

Entonces, ¿Qué tiene de malo ser homosexual?

Sentir no es consentir. Lo mismo pasa con los heterosexuales. Si todos los hombres se lanzaran tras de todas las mujeres que les atraen, no se podría vivir en paz, ni se sabría quién es hijo de quién.

 

Pero, ¿y si un par de homosexuales se quieren y son fieles y no se meten con nadie?

El principal problema de la homosexualidad –para los homosexuales- es la actividad homosexual.

 

En el conjunto de la vida humana pasa algo análogo. A veces  se parte de experiencias muy particulares; o se nos crean expectativas artificiales; o cargamos con falsas necesidades; o podemos  perder la visión de conjunto. Cuando se trata de asuntos humanos, eventualmente involucran el sentido de las cosas, de la salud o de la vida: todos podemos comprobarlo diariamente al observar ciertos tipos de alimentación, bebida, consumo de sustancias, juego, aficiones de alto riesgo, etc. Es una experiencia y observación al alcance de todos, que los seres humanos podemos a veces hacer y desear cosas y actividades nocivas para la salud. Y que los gustos, opciones o preferencias pueden volverse contra nosotros aunque sean una tradición o una costumbre socialmente aceptada.

 

Algunos grupos humanos tienen costumbres tan curiosas -e innecesarias o perjudiciales- como la ablación del clítoris, la deformación del cráneo, la elongación de labios y cuello, la perforación y tatuaje de partes del cuerpo, etc. Cosas que no solo ocurren entre poblaciones que consideramos primitivas. También las culturas con raíces europeas y mediterráneas han tenido sus “costumbres”: desfloración ritual de las vírgenes, el derecho de pernada, la iniciativa parental en una iniciación sexual, etc.

 

En aras de la sencillez nos limitamos aquí a los actos sexuales, que para el caso que interesa a la opinión pública, a los medios y al Congreso en el presente, es la actividad de tipo homosexual. Es indispensable y muy importante en Psicobiología, distinguir entre:

 

1.         El objeto de interés sexual de una persona,

2.         La ejecución de una actividad sexual.

3.         La identidad sexual personal 

 

La base de la identidad, es triple: genética, somática y, psicológica. La identidad genética, viene dada por los gametos –masculino y femenino- parentales, de donde surgimos como embrión unicelular (cigoto). La identidad somática, es el resultado de la diferenciación estructural y funcional que se forma por la genética en interacción con influencias como las hormonales, internas o externas. Y la identidad psicológica, se define como la formación y desarrollo de la personalidad y la conciencia de sí mismo en interacción con los demás, la familia y la sociedad.

 

Por tanto, la sexualidad toca todas las dimensiones de la persona: la sexualidad propia de la madurez, es la integración armoniosa y viable de la persona en su corporeidad. Por tanto, toda la existencia, la vida mental, el trabajo y la vida social, son mucho más que solo sensibilidad y actividad.

 

La condición sexuada va más allá de la sensibilidad y actividad de tipo sexual. La actividad sexual va más allá de la genitalidad. La condición sexuada no es sinónimo de actividad sexual.

 

La naturaleza  sexuada del Homo sapiens va más allá de la actividad. Toda actividad personal no es sinónimo de actividad somática. Toda actividad somática no es genital. No todo objeto de interés sexual implica actividad sexual. Así como en medicina y epidemiología hay que saber distinguir entre susceptibilidad y enfermedad, también en Neurociencias se enseña que la sensibilidad  no presupone una actividad.

 

En las carreras con funciones directivas y en las afines a las Ciencias Administrativas y de la Organización, se estudian asignaturas como Análisis de Decisiones, que enseñan que la Toma de Decisiones es un proceso que implica aprendizaje, deliberación y que tiene responsabilidad personal e impacto empresarial y socioeconómico. Todo estudiante de esas asignaturas sabe que se puede -o no- tomar una concreta decisión, pero lo que no se puede es improvisar, suponer que las distintas decisiones son indiferentes entre sí y, desconocer que cada decisión tiene sus propias consecuencias.

 

La Psicobiología, nos enseña que la CLonación, es el proceso que ocurre en la esfera mental hasta la decisión de la ejecución; la pre-existencia de la sensibilidad subjetiva interna no obliga absolutamente a una acto o actividad objetiva externa. Todo el camino que va de lo subjetivo, pasando por los procesos cognitivos y emotivos hasta la ejecución –incluyendo un eventual objeto de interés sexual-, depende de la decisión personal. A veces las personas, como las empresas, para la toma de decisiones requieren asesoría y consultoría profesional.

 

Esto es esencial saber distinguirlo, porque son aspectos que pueden lograrse armonizar -o no- en una persona: Alguien puede tener una identidad o autopercepción sexual que no concuerda con su corporeidad.  Alguien puede tener un objeto de interés que no concuerda con su identidad. 

  

A una persona puede o no interesarle la belleza del cuerpo del sexo complementario. Una persona puede –de facto- tomar la decisión –subjetiva personal- de tener actividad sexual con el sexo no complementario. También pude decidir una actividad sexual en relación con una cosa, con un animal o solitariamente.

El espectro de posibilidades e intereses y sensibilidades subjetivas es muy heterogéneo y variable.

 

Por contraste, hay concretos condicionamientos biológicos humanos muy bien conocidos, que han dado lugar a legislaciones muy concretas en defensa de los intereses de toda la comunidad y de cada individuo sobre: el fumar en lugares y transportes públicos, el no consumo de sustancias psicoactivas si se va a conducir, etc. La diferencia es que todos corporalmente necesitamos para vivir aire con oxígeno y sin humo, a todos nos puede dar cáncer, todos podemos herirnos en un accidente automovilístico por ebriedad, etc. En cambio, legislar en materia de gustos y preferencias, intimidades, individualidades y subjetividades, es arena movediza.  

 

Premisas a revisar por el Legislador:

 

1. No vivimos en un ambiente cultural integrado, tampoco con el conocimiento científico. Nuestra cultura general no es coherente con nuestra propia cultura científica: el profesor que nos dio las –magistrales- clases sobre las enfermedades cardíacas y coronarias, encendía el siguiente cigarrillo con el que estaba terminando. No siempre nuestros estilos de vida reflejan nuestra propia profesión. Y si eso pasa entre personas cultas y estudiosas, qué esperar de los iletrados. Estamos en una interesante coyuntura de la historia de la cultura:  Actualmente se habla de Sociedad del Conocimiento y de la Información, pero padecemos endémicamente de lo que los expertos llaman Analfabetismo Científico (Scientific Iliteracy), cuyo remedio es el nuevo movimiento pedagógico y periodístico denominado Cultura Científica (Scientific Literacy).   Las ciencias de la salud se ven actualmente transformadas por la Medicina Basada en la Evidencia (Evidence Based Medicine) 

 

Nuestra cultura social no posee todavía una cultura general científicamente alfabetizada. Si para el Renacentismo era deseable una ilustración de la razón, ahora la necesidad de la razón es ser científicamente informada. Y luego habrá que tener paciencia a que vengan los “re-descubrimientos” de la conciencia social sobre una conveniente integración sapiencial (científico-humanística, etc).

 

Salvo esperanzadoras excepciones, todavía estamos en la época en que la mayor parte de los humanistas y profesionales de las ciencias sociales poco saben  de ciencias básicas y la mayoría de los científicos poco saben de ciencias humanas y sociales. Por tanto, no es de extrañar que para nuestros líderes sociales y dirigentes políticos y guías religiosos, todavía resulten un poco extraños a sus búsquedas bibliográficas, o a la formación de sus juicios y raciocinios, los datos de las ciencias. El  quehacer legislativo, periodístico y la predicación religiosa o la enseñanza moral, acuden muy poco a datos y fuentes científicas, que resultan sumamente valiosas y constructivas en una sociedad tan heterogénea y sincrética, en la cual los diversos interlocutores se caracterizan precisamente por la premisa a priori de no compartir la misma cosmovisión ni la misma matriz cultural. En casos como el actual con la discusión creciente sobre los proyectos de ley sobre aspectos de sexualidad y reproducción, es obvio.  

 

2. A veces sin darse cuenta, los partidarios de ponerse a legislar sobre la intimidad, como en el caso de la sensibilidad o preferencia homosexual, se parte de la premisa (propositiva u omisivamente) de que el Homo sapiens es ontológica o filogenéticamente, un fin absoluto para sí mismo. O que su situación cosmobiológica es no-dependiente, o que no es heterótrofo, o que  sus “construcciones culturales” y “preferencias” psicológicas puedan ser viables socialmente o legalmente, aunque no lo sean biológicamente.  Y a pesar de que no seamos viables como individuos, pretender ser sostenibles como civilización….

 

El proceso de desarrollo y maduración del Sistema Nervioso Central-SNC (aprendizaje del control progresivo de esfínteres, postura, marcha, alimentación, limpieza y cuidado o arreglo corporal, lenguaje, etc.) evidencian -también a los ojos de quienes no son profesionales de la salud, ni neurocientíficos- distintos elementos constitutivos en la realidad de la vida del Homo sapiens, entre vías y centros de integración de la información, de lo aferente (estímulo, hacia dentro) y lo eferente (respuesta, hacia fuera) lo motriz (moverse) y lo sensitivo (sentir); entre cinestésico, senestésico y propioceptivo (captar los propios movimientos, sensaciones viscerales y posturas corporales).    

 

Es axiomático para la Pedagogía, la Neurología, el Derecho, la Publicidad y el Marketing, que la educación del intelecto per se no constituye automáticamente la educación de la voluntad. Incluso, un intelecto ilustrado junto a una voluntad formada, no alcanza a excluir la posibilidad de la sobre-excitación de la sensibilidad. Esto forma parte de la base científica de la conveniencia de ofrecer modelos sociales viables.

 

Pero ese tipo de conocimiento tecno-científico profesional, puede o no haber sido integrado armoniosamente en la personalidad, al nivel o tipo de pensamiento y de comunicación de ese mismo Homo sapiens, fuera de la oficina o del laboratorio. El caballero de salón y el prudente profesional de la oficina, se sorprende de sí mismo cuando está al volante. O en la soledad de  una bóveda bancaria. O en la intimidad de su alcoba. O en el revoloteo de su imaginación. De ahí que debamos resaltar el valor y función pedagógica de la legislación.  Ofrecer modelos viables y sostenibles.

 

3. Desde los fundamentos de las Ciencias Naturales y Biológicas, con las aportaciones de Haeckel, Darwin, Lamarck, Spallanzani, Pasteur, Mendel,  como las leyes de la Patrogonia (la ontogenia es una síntesis de la filogenia), sabemos que el Homo sapiens sapiens que mejor se conoce y más se trabaja y aprende su auto-nomía y autorregulación, es quien mejor maneja su capacidad adaptativa y supervivencia en el entorno, humano y ambiental. 

Legislar para los Homo   sapiens sapiens.

 

HOMOSEXUALIDAD Y ENFERMEDAD: EL COSTO SOCIAL (IPS, EPS) DE LA OPCIÓN INDIVIDUAL.

Durante la actividad homosexual, el semen puede penetrar al intestino y entrar en contacto con la pared del colon de la contraparte sexual. Ya dentro del cuerpo, el semen afecta el sistema inmune, resultando en que la persona se vuelve más vulnerable a la enfermedad. Esto es un problema especialmente porque la práctica homosexual frecuentemente transmite muchas enfermedades que son infrecuentes entre heterosexuales. Por ejemplo, los homosexuales como grupo, son mucho más propensos a tener enfermedades raras del intestino, las cuales son agrupadas en lo que los tratados universitarios de gastroenterología denominan el Gay Bowel Syndrome (Nakamura, etc.) Los estudios indican que casi la mitad de los homosexuales eventualmente contraen parasitosis amebiana, mientras que la gonorrea rectal y la hepatítis infecciosa tipo A son mucho más altas entre la población homosexual. Fox, en respuesta a esta preocupación, anotaba:

‘Primero, el colon y el recto son emuntorios, están diseñados para la eliminación de materia fecal y no para la introducción de cuerpos extraños como en la actividad sexual. (los músculos y nervios de los esfínteres, están diseñados para regular el paso de dentro hacia fuera). La Materia Fecal es eliminada porque ella es ya indigerible por el ser humano y contiene materiales causantes de enfermedades (de hecho, el 90% del peso de las heces desecadas, corresponde a bacterias). Con la penetración sexual, los músculos rectales son frecuentemente sobre-expandidos y, la delicada membrana que recubre el colon es desgarrada muchas veces. La ruptura del colon permite a la materia fecal penetrar dentro del cuerpo, trayendo consigo enfermedades infecciosas.’

(Fox, E., The diseases of homosexuality).

Muchos homosexuales prefieren frecuentar médicos que atiendan más homosexuales para que puedan manejar mejor sus problemas especiales de salud. Mientras que estos doctores pueden preferir no anunciarse como tales especialistas en el directorio telefónico, los grupos sociales homosexuales y revistas de homosexuales son una fuente común que los pacientes usan para contactar a esos médicos especializados. Los estimativos sobre enfermedades infecciosas entre homosexuales, es que pueden llegar a una tasa hasta diez veces la de la población general — no solamente enfermedades venéreas, sino también hepatitis B y otras.

Otro grupo de enfermedades frecuentes incluye uretritis, herpes viral, infestación por pediculosis y otras. (Rueda, E., The Homosexual Network: Private Lives and Public Policy, Devin Adair Company, Old Greenwich, Connecticut, pp. 52–33).

Por supuesto, no es solo el tipo de comportamiento que ellos se permiten el que los pone en riesgo mucho más alto, sino su alto nivel de promiscuidad — una encuesta indicó que los varones homosexuales tenían en promedio más de 50 compañeros sexuales en su vida (Ídem).

Otro estudio encontró que el 28% tuvo más de 1,000 compañeros, el 15% tuvo de 500 á 1,000, el 32% de 100 á 500, y solamente el 25% tuvo menos de 100 compañeros en toda su vida. Si bien las encuestas en éste campo varían, dependiendo de la población muestreada, el tamaño de la muestra y las específicas preguntas formuladas, todos revelan que un enorme componente de promiscuidad ha sido una parte normal del estilo de vida gay.

Lo anterior, sin entrar en las consabidas y frecuentes manifestaciones agudas o crónicas de balanítis, proctítis, hemorroides, fisuras, etc.

Aunque esto varíe por épocas y no sea universal pues también hay heterosexuales que pueden ser igualmente promiscuos: en todas partes y para todos, hay un antes y un después del SIDA. Hay muy buenas razones científicas para formarse un criterio sensato y prudente. El nivel del problema puede ser debatido, pero nadie cuestiona que el problema es serio.

 

Para terminar, hagamos el siguiente razonamiento o silogismo. 

 

El sentido de la sexualidad es inseparable y esencial a la corporeidad. La corporeidad no se agota en la vida sensitiva. La vida sensitiva es una parte de la integración neurológica. La neurología se armoniza en la unidad de la persona. La persona surge biológicamente y se moldea psicológicamente en la familia. La cual participa en el sistema social de intercambios económicos y culturales.

 

En ese sistema general, las premisas de supervivencia, adaptación y perfeccionamiento, de la sociedad no se reducen a las de la familia; las de la familia no se reducen a las del individuo; las del individuo no se reducen a las de su corporeidad; las de su corporeidad no se reducen a su sensibilidad; las de su sensibilidad, no se reducen a su sexualidad; las de su sexualidad no se reducen a su genitalidad; las premisas de su genitalidad no se reducen a las de su sensibilidad; las de su sensibilidad no se reducen a las de su corporeidad, las de su corporeidad…    Sigan ustedes las series ascendentes y descendentes, pudiendo descubrir -por sí mismos- una mayor claridad y una mejor comprensión. 

 

Incluso teniendo a la vista la historia natural y el amplio panorama de realidades biológicas, filogenéticas, socioeconómicas y culturales, todavía cabe la posibilidad de que, -de su cuenta y riesgo-,  algunos Homo sapiens –retroalimentados por sus peculiares nichos culturales- se autoimpongan premisas distintas a las de las Ciencias Biológicas, por ejemplo, buscando que satisfagan prioritariamente sus sensibilidades. La libertad es auto-destinación. Es evidente que las personas tenemos la capacidad de persuadirnos fácilmente de aquello que contraría nuestros gustos.

 

 Pero la epidemiología no deja de registrar el impacto y costo social de las conductas de riesgo: más del 98% de los casos de SIDA son por transmisión sexual, asociados a promiscuidad, también en el uso de jeringas entre drogadictos. El resto, menos del 2%, son por casos raros en transfusiones, accidentes en cirugía, odontología, laboratorio, etc.

Para los doctores en Medicina, con estudios de postgrado en Biología y en Genética y, lo que es más importante, con una práctica profesional en Bio-tecnologías precisamente en la producción estéril (libre de virus) de medios de cultivo para células, es doloroso informarle a la gente desprevenida que:

La tasa de “protección” o de “seguridad” del condón que aparece en la publicación de “Profamilia” en Colombia del 85% es la misma que publica mundialmente el Population Council y, se calcula sobre la base de impedir el embarazo: de 100 parejas que lo usan en un año, solo 85 evitan el embarazo, pero para 15 no funciona, falla. Y las causales son aplicables a todo tipo de usuario con diversos fines.

Además, el embarazo (que no es una enfermedad) es el resultado de que pasó un espermatozoide del varón y llegó al óvulo en la mujer. En el caso del SIDA, no se trata de un espermatozoide sino un virus (VIH), QUE ES MUCHÍSIMO MÁS PEQUEÑO QUE EL ESPERMATOZOIDE. El espermatozoide mide máximo 0,5 micras de ancho, mientras que el virus VIH (SIDA) mide apenas 100 NANOmicras: es 500 veces más pequeño. Por donde pasa un espermatozoide (condón, etc.) pasa mucho más fácil un virus VIH del SIDA.

Además, para que un espermatozoide llegue a un óvulo se necesita que coincida un acto sexual con la ovulación, que solo ocurre UNA VEZ AL MES. En cambio, los actos sexuales potencialmente transmisores de enfermedades son más de uno al mes y, no tienen que coincidir con nada.

El SIDA es una enfermedad muy dramática, costosa, estigmatizante y por lo general mortal. Hay unos pocos casos raros (menos de 0,5%) de menor susceptibilidad genética.

CONCLUSIÓN: El mismo condón que falla el 15% para el caso del embaraza, falla mucho más del 15% para lo que no es embarazo, como las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), incluyendo el VIH-SIDA.

PREGUNTA: ¿Han visto alguna valla del Ministerio, o de la Secretaría de Salud, o propaganda de televisión que informe sobre esto? Eso viola el texto de la Constitución sobre el derecho a la información. Y también viola la legislación colombiana sobre los Derechos del Paciente.

CONSECUENCIA: Toda persona que halla sido perjudicada por esta “omisión”, “ocultamiento” –que no ingnorancia-, podría presentar acciones legales reclamando que se les informe y, además exigir legalmente o demandar al estado -y los funcionarios respectivos- para ser indemnizada en lo que corresponda. Es decir, la quiebra del sistema de salud, IPSs, EPSs, etc.

 

Trabajemos por la libertad y autonomía -de todos y cada uno- de los ciudadanos. Y que la ley promueva la Salud Social: que nos proteja de los multimillonarios sobre-costos hospitalarios e inviabilidad pensional asociados a los gustos, subjetividades y sensibilidades particulares.

 

Resumen (Traducido al Castellano de la obra científica del Dr. Jerry Bergman)

La homosexualidad envuelve un amplio rango de comportamientos con causas complejas, incluyendo biológicas, sociales, ambientales, psicológicas y morales. El que una persona adopte ese estilo de vida depende de la interacción total entre esos factores. En alguna persona la causa principal puede ser hormonal, social en alguna, y moral en otras. La concatenación es tan importante que, como una síntesis de este asunto se ha anotado que incluso cuando,‘… algunos investigadores encuentren “el gen” en cuestión y se vuelva posible un test genético prenatal, tal test ofrecerá poco más que un dato sugestivo acerca de la futura orientación o preferencia sexual de del feto. “Nunca habrá un test que diga si un niño será gay. Eso lo sabemos con certeza.”…’ (Holmes, B., Gay gene test New Scientist, Vol 141 No.1915

La investigación que indica que los factores biológicos están envueltos en la homosexualidad no concluye que la biología es el destino, solamente que ciertos factores anormales, genéticos y ambientales, hacen parte del espectro y pueden parcialmente influir en el desarrollo de la eventual respuesta sexual, aparte de la toma de decisión sobre los actos y preferencias de la persona, o de sus gustos y sensibilidades subjetivas.

Para responder apropiadamente ante el comportamiento homosexual, hay que comprender las causas. Entonces la respuesta a tal comportamiento variará de acuerdo con los factores involucrados. Una comprensión de esto ayudará a manejar tanto los factores patológicos biológicos como los ambientales. La conciencia pública de los factores ambientales influirá en las prácticas de crianza infantiles y la política social; y la conciencia de los factores biológicos promoverá el desarrollo de tratamientos médicos o farmacológicos, así como un entendimien-to más comprensivo de los factores involucrados.

 

 

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