Saber vivir

‘Hallan el gen de la infidelidad’

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 7, 2009

Con este título se han publicado en Internet y en periódicos, varios artículos, basados en un estudio hecho recientemente en Estocolmo, Suecia, con los que la opinión pública, ajena a la metodología científica, deduce de inmediato, que los adúlteros solamente siguen un patrón genético del que no pueden escapar.

Así queda patente, ante el mundo entero, que la infidelidad no es ningún pecado y que erraron todos los que se atrevieron a “juzgar” a los adúlteros.

Los científicos sabemos que muchos estudios adolecen de fallas, entre otras, sostener una supuesta verdad con base solamente en las estadísticas, sin evaluar las variables que pudieron incidir en los resultados y producir resultados falsos. En palabras sencillas, si en la investigación hecha en Estocolmo no se evaluó la incidencia de la educación de los individuos estudiados, ni sus costumbres y el medio ambiente en el que se mueven (entre otras cosas, algo casi imposible de determinar) y otros factores más, los resultados pueden ser erróneos.

Pero lo más grave es confundir, como lo hacen los medios de comunicación, lo que concluyen los resultados de las investigaciones: no es lo mismo afirmar que el factor genético puede predisponer, puede hacer tender, puede inducir, que decir: “Hallan el gen de la infidelidad”. Porque, desde el punto de vista científico, es totalmente infundado afirmar que un gen (o varios de ellos) determinen la conducta de un individuo o, peor aún, que hagan perder la libertad, el libre albedrío.

Pero ahora resulta que la ciencia malinterpretada por los medios de comunicación descubre al mundo el gen de la infidelidad. Y si se permite este desafuero, seguirán afirmando que existe el gen de los homosexuales, descubrirán después el gen de los asesinos, de los violadores, de los secuestradores… Y tendremos que abolir las cárceles, las multas, los abogados…, porque, ¿qué culpa tienen los que cargan un gen así? Y llegaremos a una hecatombe.

Y si aplicamos el mismo criterio al ámbito de las relaciones personales, familiares, sociales, nacionales e internacionales, ¿cuándo habría que pedirse perdón?, ¿por qué razones habría de pedirse perdón? Es más: ¿“descubrirán” también el gen del perdón?

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