Saber vivir

¿Y siguen recomendando el condón?

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en enero 16, 2011

 

Poco después de la aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida se comenzó a recomendar el uso del preservativo. Y se lo sigue haciendo a pesar de que todas las estadísticas, recopilando los estudios hechos por la Organización Mundial de la Salud, la Fundación Mundial de Investigación y Prevención del Sida y otras entidades científicas, muestran que en la medida en la que se incrementan las campañas de uso del condón, en esa misma medida aumentan los enfermos: no solo los pacientes siguen muriendo por esta enfermedad sino que cada día se infectan y mueren más.

Desde que se inició el sida hasta el comienzo del milenio, según la Fundación Mundial de Investigación y Prevención del Sida, han muerto más de 22 millones de seres humanos. Por su parte, el Instituto Internacional para la Salud de la Familia informa que en los últimos veinte años cerca de 65 millones de personas han adquirido el sida, han muerto 25 millones, y aproximadamente 40 millones son portadores. Cada día mueren en promedio 8.219 personas y se infectan otras 14.000.

Y, ¿por qué ocurre esto a pesar del uso de los preservativos? Porque la partícula del VIH es 500 veces menor que el espermatozoide, y puede atravesar los poros de los condones, tanto de los de látex como de los recién puestos al mercado, de resina.

Por eso, los expertos afirmaban que ese modelo de prevención, el uso del preservativo, «es una peligrosa ilusión». La gente creyó que el condón los protegía; por ese engaño los usó más y, por lo tanto, aumentó el porcentaje de transmisión.

Y, a pesar de tanta evidencia científica, en Bangkok, Tailandia, otra vez se acaba de recomendar su uso.

El modelo de prevención debe ser diferente al acostumbrado: el primer aspecto que debe replantearse es el aspecto del comportamiento sexual. Para erradicar el sida o, por lo menos, para disminuir el número de infecciones y de enfermos la clave está en modificar esos comportamientos en los grupos en que es mayor la probabilidad de que aparezca la enfermedad. Por esa razón, es más exacto hablar de conductas de riesgo, en vez de «grupos de riesgo», como se hace en el caso de otras epidemias.

La mayor conducta de riesgo es la homosexualidad: no hay estadística seria que informe que los homosexuales son menos del 60% de los afectados, seguido de la promiscuidad sexual.

Los Estados deben asumir un compromiso cultural y educador, compromiso que está bastante alejado de la actual realidad que hace crear ilusiones vanas y falsas en un «sexo seguro», y propende a la irresponsabilidad sexual y no a la dignidad del hombre y al orden social. ¿Por qué no establecer una educación sexual que enseñe a los muchachos la verdad?

Otro tanto deben hacer los medios de comunicación. ¿Cuándo se darán cuenta de que su responsabilidad es inmensa? En sus manos está una gran capacidad de influencia sobre la moral y las costumbres. ¿Por qué no aprovecharla en beneficio de un bien común?

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