Saber vivir

No ponga colocar: coloque poner…*

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en agosto 3, 2013

 

Últimamente, y de manera reiterada, notamos en los diferentes medios de comunicación un infundado temor a utilizar el correctísimo verbo poner y en su lugar apelar al verbo colocar, creando frases verdaderamente cómicas.

 

Y sus defensores, tal vez por ignorancia, utilizan argumentos traídos de los cabellos como “las únicas que ponen son las gallinas”. La siguiente es una antología donde el verbo colocar ha desplazado artera e incorrectamente al verbo poner. Casi todas proceden de medios de comunicación:

 

“Me coloca al borde de la quiebra”

“A la bebé la colocaron Valentina”

“Eso me colocó a pensar”

“Ella se colocó brava”

“La debo colocar en práctica”

“Esta tarjeta es para que no le coloquen problemas al entrar”

“Me colocó en ridículo”

“Voy a colocar la queja”

“Esas cosas me colocan nervioso”

“No pude asistir, porque mi mamá se colocó enferma”

 

La lista podría hacerse interminable (“me coloqué rojo”, “colocamos mucha atención”, etc.), porque los hispanohablantes ingenuos han creído que es mucho más elegante el empleo de colocar que el de poner.

 

Parte del encanto de una lengua son sus matices. Colocar es un matiz de poner, así como guisar es una precisión de cocinar. Por eso no son sinónimos, y a menudo es una barbaridad sustituir poner por colocar.

 

En su acepción más amplia, según don Rufino J Cuervo, colocar es “poner en el lugar debido”. La Real Academia dice algo semejante. Así, pues, colocar no es simplemente poner, sino poner donde corresponde. De manera que nadie se coloca colorado, ni enfermo. En cambio, aquella lamparita hay que colocarla en la mesa roja, porque en la verde se ve mal.

 

Otras dos acepciones específicas de colocar: 1) Invertir dinero, acciones o valores (“Coloqué plata al tres por ciento”). 2) Acomodar a una persona en un empleo (“Mi hermano se colocó en el Senado”). Como norma general, evite el uso de colocar y juéguesela con poner: hay menos posibilidades de meter las patas y ponerse colorado. Además, conviene hacerlo ya mismo, antes de que el virus contamine a toda la familia: “Hay que poscolocar la cita”, “No es bueno antecolocar los intereses personales a los de la patria”.

 

Y aquí pongo término a esta columna y coloco el punto final.

 

Anónimo

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