Saber vivir

Archive for 31 diciembre 2016

¿Cambio de año?

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en diciembre 31, 2016

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Las fiestas para celebrar el Año Nuevo tienen una larga historia que se remonta a las civilizaciones más antiguas, como los egipcios y las babilonios, quienes desde hace más de 5 mil años realizaban rituales para festejar el inicio y el fin de un nuevo ciclo.  En ese sentido, esta fiesta expresa la necesidad que ha tenido el ser humano desde hace miles de años de medir el tiempo, registrar acontecimientos relevantes y establecer fechas para celebrarlos. Esto no significa que el primero de enero haya sido desde siempre el día elegido para festejar el inicio de un nuevo año. Como se sabe, las fechas que un pueblo elije para celebrar esta fiesta dependen de distintos aspectos relacionados con los acontecimientos que considera más importantes para su cultura.

 

babiloniosAsí, por ejemplo, los babilonios y muchos otros pueblos agricultores relacionaban el comienzo de un nuevo año con el equinoccio de primavera; es decir, con los movimientos de la Tierra alrededor del Sol que señalaban la sucesión de las distintas estaciones y los momentos propicios para la siembra y la cosecha.

 

chinosSin embargo, para otras culturas, como la china o la árabe, el Año Nuevo estaba vinculado con el ritmo de la luna, y por ello la fecha para celebrarlo dependía de las transformaciones asociadas a la cara siempre cambiante de este astro.

 

judiosLa utilización de distintos calendarios, unos solares y otros lunares, explica que no en todos los pueblos del mundo se festeje el Año Nuevo en la misma fecha. En culturas como la china y la judía el día elegido para esta celebración está determinado por el calendario lunar. Los chinos festejan el Año Nuevo en la segunda luna nueva posterior al solsticio de invierno, entre los meses de enero y febrero. Los judíos, por su parte, lo hacen en los primeros días del mes de TishriTishri es el séptimo mes del calendario judío (entre septiembre y octubre), que coinciden con la primera luna nueva de otoño.

 

¿Desde cuándo se festeja el Año Nuevo el día 1º de enero?

julio-cesarFue en Roma, alrededor del año 47 antes de nuestra era, cuando por primera vez se estableció el día 1 de enero como el inicio del año en el nuevo calendario modificado por Julio César. Antes de esta fecha, los romanos celebraban el año nuevo en el mes de marzo, que constituía el primero de diez que formaban el antiguo calendario.

Numa Pompilio, el segundo rey de Roma, después de Rómulo, había decidido seiscientos años antes de que llegara Julio César al poder, agregar dos meses más al calendario, Januarius y Februarius , y hacer una serie de modificaciones para adaptarlo al año solar. Sin embargo, fue hasta el calendario juliano cuando se estableció que los años tendrían 365 días y estarían ajustados por años bisiestos.

 

 

papa-gregorio-xiiiLas reformas posteriores realizadas por el Papa Gregorio XIII respetaron la designación del 1 de enero como el primer día del año. Así, desde 1582, esta fecha quedó consagrada en el calendario gregoriano que hoy en día seguimos utilizando la gran mayoría de los países occidentales. 

 

 

 

Como se ve, la fecha cambia según la cultura.

¿Qué se celebra en realidad?

 

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Mentes abiertas

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en diciembre 26, 2016

mente-abiertaSegún la Real Academia de la Lengua, el fundamentalismo es una “exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida”. En palabras sencillas, el fundamentalista te exige que te sometas a su modo de pensar o de actuar. Y te lo puede exigir de muchas maneras: no solamente por medio de violencia física, sino también agrediéndote verbalmente, presionándote para forzar tu voluntad, descalificándote si no piensas igual, burlándose de ti, etc.

Esta actitud está frecuentemente unida al fanatismo: “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones.” Los fanáticos son esas personas incapaces de escuchar una opinión contraria, sin criticarla o atacarla de inmediato, pues no tienen la mente abierta a otros criterios: se cierran a priori a cualquier otra posición. Por eso se los denomina también personas de mente cerrada, absolutistas inmaduros, que no podrán alcanzar la verdad, pues se frenan, aferrándose a su posición.

Y los hay en todas las áreas: en la religión, en la política, en la opinión sobre temas públicos, en la historia, en el deporte…

Jamás aceptarán una cualidad de su oponente, abultarán sus errores y minimizarán los defectos de quienes defienden;  y lo mismo harán con su partido político, con su candidato o con sus creencias…

El hombre y la mujer libres, por el contrario, escuchan con atención e interés las nuevas propuestas o posiciones diferentes a las suyas, buscando las razones por las que otros las siguen, para verificar su viabilidad y, si así es -abiertos al cambio-, acogerlas con el fin de mejorar como seres humanos y avanzar más rápidamente en el descubrimiento de la verdad.

Si estos últimos fueran creciendo en número, no solamente disminuirían las polémicas inútiles, sino que un día se acabarían las guerras.

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Sin papá ni mamá… o con muchos

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en diciembre 11, 2016

Con el Proyecto de Ley 56 de 2016 se pretende establecer una cadena productiva de niños de la siguiente manera: se facilita la creación centros de acopio de gametos humanos masculinos (espermatozoides) y femeninos (óvulos), clasificándolos con sus respectivas características y antecedentes; se ofrecen a los consumidores de espermatozoides o de óvulos, con “costos” diferenciales, pues los primeros son abundantes y los segundos, escasos.

fecundacionLos donantes pueden identificarse o ser anónimos. No obstante, a ellos se les confiere el derecho de saber de sus hijos hasta veinte años después de la donación, sin que se les otorguen los derechos propios de paternidad.

Los adquirentes pueden ser parejas de cónyuges o de compañeros que buscan suplir al esterilidad de alguno de ellos, u otros que adquieren tanto el espermatozoide como el óvulo, con las características que escojan tales como color de los ojos, posible inteligencia, etc., etc.

La entidad oferente realiza la fecundación asistida y facilita que los “padres” alquilen el vientre o útero, de una mujer, la que después del parto se los entregará, fijando previamente las condiciones, incluso económicas, de tal proceder.embarazo

Así pues se trata de una cadena productiva completa desde antes de la concepción hasta después del parto de niños. Las empresas que se lucrarían con esta cadena van desde poderosas multinacionales hasta microempresas.

Dicho lo mismo en un lenguaje coloquial y sencillo, yo podría comprar espermatozoides de un hombre genéticamente determinado, el óvulo de una mujer (también con características genéticamente determinadas), alquilar el útero de otra mujer para implantar el allí el embrión, esperar nueve meses y recibir de ella el hijo o hija que voy a adoptar y educar con mi pareja hétero u homosexual.

El negocio —en apariencia filantrópico— establece el tráfico de niños que no sabrán a quién decirle mamá ni a quién llamar papá.

No deja de ser irónico que el proyecto incluya un artículo según el cual ¡el proceso debe realizarse con respeto a la dignidad humana!

 

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