Saber vivir

Mentes abiertas

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en diciembre 26, 2016

mente-abiertaSegún la Real Academia de la Lengua, el fundamentalismo es una “exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida”. En palabras sencillas, el fundamentalista te exige que te sometas a su modo de pensar o de actuar. Y te lo puede exigir de muchas maneras: no solamente por medio de violencia física, sino también agrediéndote verbalmente, presionándote para forzar tu voluntad, descalificándote si no piensas igual, burlándose de ti, etc.

Esta actitud está frecuentemente unida al fanatismo: “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones.” Los fanáticos son esas personas incapaces de escuchar una opinión contraria, sin criticarla o atacarla de inmediato, pues no tienen la mente abierta a otros criterios: se cierran a priori a cualquier otra posición. Por eso se los denomina también personas de mente cerrada, absolutistas inmaduros, que no podrán alcanzar la verdad, pues se frenan, aferrándose a su posición.

Y los hay en todas las áreas: en la religión, en la política, en la opinión sobre temas públicos, en la historia, en el deporte…

Jamás aceptarán una cualidad de su oponente, abultarán sus errores y minimizarán los defectos de quienes defienden;  y lo mismo harán con su partido político, con su candidato o con sus creencias…

El hombre y la mujer libres, por el contrario, escuchan con atención e interés las nuevas propuestas o posiciones diferentes a las suyas, buscando las razones por las que otros las siguen, para verificar su viabilidad y, si así es -abiertos al cambio-, acogerlas con el fin de mejorar como seres humanos y avanzar más rápidamente en el descubrimiento de la verdad.

Si estos últimos fueran creciendo en número, no solamente disminuirían las polémicas inútiles, sino que un día se acabarían las guerras.

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