Saber vivir

Archive for 30 abril 2019

ʽComo perros y gatosʼ, o quizá peores…

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en abril 30, 2019

Al dirimir las diferencias que tienen, los seres humanos actúan de distintas maneras y reaccionan de modos diferentes ante las posibles violaciones a sus derechos; podemos clasificar esas reacciones y esos comportamientos en escalas o niveles que varían enormemente. He aquí una clasificación, que puede ayudarnos a evaluar nuestro comportamiento:

Perros que muerden

Tal y como lo hacen los perros agresivos y la mayoría de los animales, hay muchos seres humanos que no pueden zanjar sus diferencias con otros de su misma especie sino con la agresión física: pero no se valen únicamente de golpes (puños, patadas…) o mordiscos; sino que llegan todavía más bajo que los animales: usan instrumentos cortopunzantes o armas de fuego, etc. Y los daños que producen van desde heridas leves hasta la muerte.

Este es el nivel más bajo en que puede vivir el hombre, pero que, infortunadamente, es todavía muy frecuente: más de lo que esperaríamos de la especie humana, tras la supuesta evolución que ha alcanzado al llegar al tercer milenio y haber recorrido entre cien y doscientos diez mil años de historia sobre la Tierra…

Perros que ladran

Hay también personas que gritan, insultan y agreden con todas las formas verbales que se les pasa por la cabeza, con miradas siempre agresivas que buscan intimidar, del mismo modo como lo hacen los perros al ladrar, los chimpancés y otros animales al chillar, etc.

Este es un nivel que, en conciencia, tampoco podemos llamar humano pero, paradójicamente, lo usan los miembros de nuestra especie, que se ufanan de ser racionales.

Seres humanos viles

A estos sí podemos llamarlos seres humanos —pues no se comportan como los animales—, pero son los más bajos de todos: son los que acostumbran a usar el sarcasmo, las indirectas, las ironías, las sátiras, las suspicacias… No hablan con la verdad: son hipócritas y son cobardes. En este grupo caben también quienes son mordaces, cáusticos, maliciosos…

Pequeñísimos seres humanos, que desconocen los planos más elevados en los que se mueve su propia naturaleza: la razón y la espiritualidad.

Seres humanos racionales

Estas son personas que se guían por la razón, pues han logrado impedir que sus bajas pasiones los limiten o condicionen. Ante las diferencias con otros, reaccionan analizando los pros y los contras de cada circunstancia, examinando tanto los derechos propios como los ajenos, las consecuencias de cada una de las opciones que hay y privilegiando lo más importante de cada caso y desechando lo que es secundario.

No se exacerban sus ánimos ante las resistencias de quienes están en desacuerdo con ellos, sino que, con sus racionamientos debidamente expuestos, con frecuencia impiden respuestas violentas.

Son tan sosegados en sus exposiciones, que se resalta en ellos su capacidad de raciocinio, su ecuanimidad para evaluar cada situación y la serenidad con la que exponen sus criterios.

Seres humanos espirituales

Estos son los más avanzados ejemplares de la especie humana: se elevan por encima de su capacidad de razonar, manejando toda discusión en el plano más alto de la vida humana: el espiritual. Con una bondad a toda prueba, buscan el bien integral del otro, propiciando su crecimiento integral, tanto en los planos biológico y psicológico, como en el espiritual. Es por eso que, en las diferencias, evalúan cómo pueden ayudar, para que cada circunstancia enriquezca y eleve a los demás a un nivel en el que la paz, la armonía, la alegría de vivir y el amor reinen en sus vidas personales, y eso redunde en el bien común.

Conscientes de que la vida humana no termina con la muerte física, tratan de elevarse trascendentalmente, seguros de que el nivel espiritual que alcancen al morir será el mismo en el que vivirán eternamente. Son personas desapegadas de los bienes terrenales y, por eso, dispuestas a abandonarlos por el bien de los demás; pero también les enseñarán a cuantos puedan a vivir sin ese anhelo desaforado por poseer bienes materiales. Centran su atención en el espíritu, pues están seguros de que nada se llevarán tras la muerte, fuera de las buenas obras que hayan hecho, por las que serán premiados en la eternidad, con una paz elevadísima, de la que ya en esta vida empiezan a experimentar algunos visos; y con una dicha sublime, que también empiezan a gustar desde ahora.

Están tan elevados en sus aspiraciones, que ignoran las disputas y riñas, y solo piensan en participar sus hallazgos a todos, incluso a quienes los intentan retar.

¿En qué nivel estás tú?

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El dios-dinero

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en abril 6, 2019

Hay personas que se venden, y hay quienes los compran.

Con tal de conseguir el dinero que tanto desean,

algunos se someten a lo que el poderoso-señor-don-dinero

les “ordene”, a cualquier humillación o maltrato…

Les falta autoestima y sólo aspiran a cosas materiales.

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