Saber vivir

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El desprestigio del beso

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en septiembre 10, 2009

 

Un beso puede ser consecuencia del amor, de un deseo, de una amistad o del respeto o veneración que se tiene por una persona.

Entre los amores están: el conyugal, el filial, el paternal o maternal, el fraternal… Y en cualquiera de esos casos se da un beso.

Los deseos que provocan un beso pueden ser la pasión o deseo sexual, por ejemplo; aunque también cabe aquí el interés: alguna ventaja que se le pueda ganar a esa persona a quien se besa, engañándola para conseguir ese fin: dinero, posición social, amistades útiles, etc.

La amistad es una de las causas por las que los seres humanos se besan con más frecuencia. Pero los besos que fingen amistad, a veces parecen ser más que los que nacen de un verdadero sentimiento de cariño.

Por último, el beso es en ocasiones un acto de reverencia: el sacerdote besa el altar, el esposo enamorado besa una fotografía de su mujer, el feligrés besa una imagen, la señora besa la tumba de su hijo, el laico besa la mano del sacerdote recién ordenado o el anillo del obispo…

Lo triste es comprobar que, a veces, los besos de profundo amor se ven iguales a los besos que nacen de la cortesía: Cuántas veces, por ejemplo, un padre de familia siente que el beso que recibe de su hija es exactamente igual al que ella le da a sus amigas. Otras veces se ve que dos mujeres que se saludan de beso realmente se detestan…

¿Por qué no dejar a un lado tanto beso en los saludos y despedidas, y cambiarlos por un simple apretón de manos, y dejar los besos para momentos importantes?

Si el beso se deja para ocasiones especiales readquirirá su valor: saludar y despedirse entre seres que se aman, felicitar a alguien cuando triunfa o logra las metas que se impuso, sentir un cariño singular en momentos especiales y amar, serán otra vez vivencias preciosas.

A las madres y a los padres les parecerán verdaderamente valiosos los besos de sus hijos, y a estos, los de sus padres; los seres queridos apreciarán el mérito de un beso dado por y con cariño; los amigos valorarán esa expresión de afecto. Y los besos tendrán el valor que les corresponde.

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Cómo se producen las fallas en la sexualidad

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en septiembre 3, 2009

 En la sexualidad física normal se da una armonía y concordancia entre todos sus componentes; pero, a veces, se presentan anomalías que determinan un estado de intersexualidad.

Esto se da si hay discordancia entre los caracteres genéticos, gonádicos, embrionarios y genitales del sexo. Las anomalías se conocen como el pseudohermafroditismo y el hermafroditismo verdadero.

El pseudohermafroditismo se puede dar en dos situaciones:

En el pseudohermafroditismo femenino los genitales son masculinos (más o menos diferenciados), mientras las gónadas y el patrimonio cromosómico son femeninos, como ocurre, por ejemplo, en el Síndrome Adrenogenital Congénito.

En el pseudohermafroditismo masculino los genitales son femeninos, pero las gónadas y el patrimonio cromosómico son masculinos, presentando incluso testículos (Síndrome de Morris o de feminización testicular).

El hermafroditismo verdadero es, casi siempre, una mezcla de los tejidos de las gónadas, esto es, del testículo y del ovario. A veces, también se presenta cuando el individuo posee un ovario y un testículo.

Ambas circunstancias son raras y originan anormalidades que dan la apariencia de reunir ambos sexos.

Con tratamientos quirúrgicos y hormonales se tratan estos casos. Afortunadamente, luego del tratamiento las características sexuales suelen definirse, y el individuo puede vivir una vida normal.

Estas diversas formas de anomalía se producen en los componentes físicos del sexo, y son completamente diferentes al transexualismo, la homosexualidad y transvestismo, los cuales se explican a continuación.

1) El transexualismo auténtico se define como el conflicto entre el sexo físico normal y la tendencia psicológica que se experimenta en sentido opuesto.

Casi la totalidad de los casos se trata de sujetos de sexo físico masculino que psicológicamente se sienten mujeres y que tienden a identificarse con el sexo femenino.

Estos individuos se examinan y resultan varones en el sentido pleno de la palabra: genéticamente son varones, las características de los genitales externos son —estrictamente hablando— masculinas, tienen testículos sin mezcla alguna de tejido ovárico, la hormona que circula por su cuerpo es la testosterona y por eso poseen todos los caracteres sexuales secundarios masculinos: su desarrollo muscular es mayor, la voz es grave, les nace barba y bigote, la cadera es más pequeña que la de la mujer, el vello púbico tiene forma de V con vértice superior…; pero su tendencia psicológica es femenina: suelen decir que se sentirían mejor si fueran mujeres, y a algunos les gustaría cambiarse de sexo.

Aunque parezca redundante, debe afirmarse que no se han descubierto factores que generen, susciten o predispongan esta actitud frente a su propia sexualidad: ni elementos genéticos, ni sustancias hormonales, ni aspectos embrionarios, ni de ningún tipo.

Son muy raros los casos en sentido inverso, es decir, los sujetos físicamente mujeres que pretenden volverse hombres.

2) El transvestismo, es un síndrome en el cual no hay un deseo profundo de cambiar de sexo, sino que simplemente sienten una «necesidad» psíquica de vestirse con ropa del otro sexo, como condición necesaria para alcanzar la excitación sexual; y esto no quiere decir que dejen de buscar relaciones sexuales con sujetos del sexo opuesto.

Tampoco hay elementos físicos causantes de este desorden entre lo biológico y lo psíquico.

3) El homosexual es un individuo masculino; pero los aspectos físicos del sexo los usa para la satisfacción erótica con un hombre. Él no desea cambiar de sexo, sino, simplemente, tener relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

Esta definición es válida tanto para el homosexual masculino como para la mujer lesbiana: el sexo genético, el sexo gonadal, el sexo embrionario y el sexo genital están todos definidos; pero ella desea tener relaciones sexuales con mujeres y él con hombres.

Como en el transexualismo y en el transvestismo, en la homosexualidad no factor hay biológico que la predisponga.

  

 

 

 

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