Saber vivir

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Migraña: ¡qué dolor de cabeza!

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en julio 14, 2011

Signos y síntomas

Primero puede aparecer un período breve de depresión, irritabilidad, inquietud o anorexia (falta anormal de ganas de comer) y, en algunos pacientes, de escotomas centelleantes (zonas circunscritas de pérdida de visión), defectos del campo visual, parestesias (sensaciones anormales, especialmente hormigueo, adormecimiento o ardor en la piel) o hemiparesia (debilidad de las contracciones musculares) de un lado del cuerpo…

Después de esto surge el dolor de cabeza. Casi siempre los síntomas descritos arriba desaparecen poco después de que aparezca el dolor de cabeza.

El dolor puede ser generalizado (en toda la cabeza) o unilateral.

El paciente puede tener ataques diarios o solo una vez cada varios meses, pero suelen durar horas o días. Son comunes las náuseas, los vómitos, la fotofobia (repugnancia a la luz) y la otofobia (repulsión a los sonidos y especialmente a los ruidos).

Las extremidades están con frecuencia frías y cianóticas (azules) y el paciente está irritable y procura aislarse.

A veces hay convulsiones, soplos craneales y signos de hemorragias intracraneales…

Un dolor de cabeza para los médicos

Con facilidad el médico diagnostica la enfermedad con los datos anteriores, pero le es más fácil cuando el paciente reporta que sus familiares han tenido antecedentes o cuando manifiesta que ha tenido el malestar visual que precede a la enfermedad.

Pero si el dolor de cabeza es la manifestación típica de la enfermedad, hallar la etiología (causa) y escoger el tratamiento adecuado es, para los médicos, otro dolor de cabeza:

Orígenes

La causa se desconoce, pero los datos de que se dispone sugieren un trastorno funcional de la circulación craneal. Los síntomas prodrómicos, por ejemplo, destellos de luz, hemianopsia (ceguera en la mitad del campo visual), parestesias, probablemente se deban a vasoconstricción intracerebral, es decir, a disminución del riego sanguíneo en el cerebro.

Por su parte, el dolor de cabeza puede deberse a dilatación de las arterias del cuero cabelludo.

Tratamiento

Los libros que tratan acerca de esta enfermedad dicen que la aspirina o la codeína pueden aliviar los ataques débiles, mientras que en los ataques fuertes sólo los derivados del centeno y la codeína o analgésicos más fuertes ofrecen alivio, y generalmente solo si se toman antes de que el dolor de cabeza haya durado 2 horas.

Prevención

Para prevenir los ataques se han recomendado medicamentos y diversos procedimientos quirúrgicos inespecíficos, cuya eficacia depende principalmente del entusiasmo del médico y la confianza del paciente en él.

Como se ve, el factor psicológico es determinante, y por eso hoy surgen alternativas de tratamiento que van desde la biorretroalimentación en la que ostensiblemente se les enseña a los pacientes a controlar el tono vascular, hasta la psicoterapia; además de estas, la homeopatía y otras medicinas llamadas ahora alternativas se han puesto en la tarea de dar respuestas con menos efectos secundarios que los medicamentos tradicionales. Sin embargo, los efectos a largo plazo son todavía inciertos.

Lo que sí ha dado resultado es la prevención que el mismo paciente puede hacer.

Indicaciones en caso de que usted sufra migraña:

  • Procure no hacer esfuerzos excesivos
  • Duerma con una almohada alta
  • Evite los disgustos
  • Realice sus labores con calma y sin apuros
  • Salga con el tiempo suficiente para llegar a tiempo a todas partes
  • Revise la dieta (algunos pacientes descubren que comer chocolates o algunas frutas, o ingerir licor desencadena el ataque de migraña)

En resumen, trate de vivir la vida “toreando” al estrés. ¡Déjele el dolor de cabeza al médico!

Sin embargo, como siempre, y ya que cada paciente es un caso distinto, es imperante la consulta con el médico, quien determinará con mayor exactitud la necesidad de medicamentos y, sus dosis adecuadas a cada caso; también él remitirá al enfermo al psicólogo o a otro galeno, si ve que lo amerita.

Medicamentos de mayor uso para el tratamiento y la prevención

Tratamiento

Prevención

Migraña

leve o moderada:

Migraña

Intensa:

  • Aspirina
  • Cafeína
  • Butalbital
  • Paracetamol (acetaminofén)
  • Naproxeno
  • Dihidroergotamina
  • Sumatriptán
  • Ergotamina
  • Propanolol (bloqueador ß)
  • Metisergida
  • Verapamilo y otros calcioantagonistas
  • Amitriptilina y otros antidepresivos
  • Ácido valproico (antiepiléptico)
  • Naproxeno

Los estudios científicos han determinado que el sumatriptán y la dihidroergotamina son los fármacos de elección en la cefalea (dolor de cabeza) migrañosa intensa. Actualmente el sumatriptán se encuentra disponible en formulación parenteral (inyectable) y en tabletas o comprimidos orales. Como este medicamento tiene efectos indeseables y cada paciente es un caso individual, es necesario que sea formulados por un médico. Él determinará también la dosis y los peligros de mezclarlos con otras drogas.

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En el país, la dihidroergotamina solo viene mezclada con cafeína y acetaminofén. El médico determinará si este medicamento se le puede administrar al paciente. Se espera que aparezca en nebulizador nasal.

Para la prevención de los ataques de migraña un bloqueador ß es la elección mejor establecida. El propanolol es el que más se usa pero, siendo un medicamento que tiene acciones en el corazón, debe usarse con prescripción médica.

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¿Matrimonio para siempre?

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en julio 14, 2011

 

Cuando el sacerdote recuerda a los contrayentes que la relación de noviazgo culmina y ahora se perpetúa nueva en el sacramento del matrimonio, y los novios aceptan que se unirán “hasta que la muerte los separe”, es indudable que su intención dista mucho de ser otra.

Pero el índice de separaciones y el terrible flagelo del divorcio muestran que algo está fallando.

Se aducen argumentos tan nimios como la incompatibilidad de caracteres y tan “profundos” como la infidelidad conyugal, aunque hay tanta variabilidad en las posibles causas, que son simplemente impredecibles, como la de la liberación de la mujer y la incomprensión por parte de su marido.

La indisolubilidad matrimonial se ha tratado desde el punto de vista moral y se tiene la certeza desde la perspectiva teológica. Pero tanto los hombres como las mujeres hacen abstracción del grave daño que a sí mismos se hacen cuando no toman en serio el concepto perenne del matrimonio. Además, la experiencia cotidiana demuestra en qué modo y cuánto sufren los hijos.

El ser humano no se entrega como lo hacen los animales. Estos pueden estar juntos sólo en la cópula, por unos días (mientras dura el período de celo), durante la crianza o, a veces, durante toda la vida; tampoco se ve homogeneidad en el número: pueden ser una o varias hembras las compañeras de un macho, y esta tener varias cópulas con diferentes machos… Es lógico: tienen un alma sensible.

El hombre y la mujer poseen, en cambio, un alma espiritual. Efectivamente, además de su cuerpo (como los animales) y su alma (sus sentimientos, su psicología) y, haciendo parte de su esencia, está eso que lo hace pensar en la otra vida y —principal y particularmente útil para hablar del amor— eso que le hace pensar que toda relación marital debe ser para siempre: el aspecto espiritual.

Así, los nuevos esposos desean que su relación se perpetúe hasta la muerte y, si fuera posible, después de ella. No hay pareja que no lo haya deseado. El ser humano se mueve en tres planos: el biológico, el psicológico y el espiritual: se ama con el cuerpo, el alma y el espíritu; de otro modo este no sería un amor humano.

Lo espiritual tiende a traspasar el umbral de la muerte. Y si lo espiritual es imperecedero, el amor de un ser espiritual deberá ser eterno. La entrega total se da en los tres planos; por tanto, quien ama con un amor verdadero ama para siempre. Si no lo hace así, la conciencia, que dicta todos los sumandos de la ley natural, le reprenderá constantemente y hará de él un ser siempre infeliz que, obviamente, no será capaz de amar lo suficiente para mantener una relación estable, ni para educar adecuadamente a los hijos. He aquí, entonces, una de las razones de los frecuentes fracasos matrimoniales.

Desprendiéndose de esta, la otra causa más frecuente de disolución conyugal es el hecho triste, pero incuestionable, de considerar al otro una posesión más: si la dignidad de la mujer —más violada que la del hombre— se sigue vulnerando hasta hacer de ella un objeto de placer sexual, una sirvienta y alguien que se encarga de los hijos, en vez de una compañera del camino hacia la felicidad, con la que se enriquece la relación, ambos cónyuges irán en direcciones dispares y se facilitará el fracaso.

Ambos, hombres y mujeres, deberían tener como guía de su relación las siguientes palabras de Hugo de Víctor, en el siglo XII: «La mujer no fue sacada del cerebro del hombre, pues nunca se pensó que gobernara, ni de sus pies para que fuera su esclava, sino de su costado para que caminara a su lado, de debajo de su brazo para que fuese por él protegida y de cerca de su corazón para que la amase intensamente».

 

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