Saber vivir

Blog de Mauricio Rubiano Carreño

En caso de violación ¿abortar?

Posted by Mauricio Rubiano Carreño en junio 22, 2008

Cuando acaece una violación, la situación psicológica de la gran mayoría de las mujeres se ve afectada de una manera u otra, llegando a presentarse casos de desquiciamiento total.

 

Es verdaderamente una injusticia ante la que hay que reaccionar. En primer lugar, es necesario encontrar la causa de semejante atropello. Parte del problema tiene su origen en la educación sexual del ciudadano, pues recibe una instrucción colegial superficial en donde no se compromete el amor con la sexualidad humana y está sometido a la avalancha de mensajes comerciales, lecturas, programas radiales, televisados y de cine que invitan a la irresponsabilidad sexual y al deterioro de los valores humanos fuertes que, en situaciones de inestabilidad emocional desencadenan la violencia sexual. Sirve de confirmación de ello que en la guerra o en tragedias naturales, muchos hombres se convierten casi en animales y violan a gente inocente, en su cuerpo, en su derecho a la libertad y en su intimidad. He aquí una loable meta a lograr por parte del gobierno: la de educación en la moral y en las buenas costumbres de los futuros ciudadanos.

 

Sin embargo, es bueno refrescar las estadísticas: en el Manual sobre el Aborto (Eunsa, 1975) se informa que en Checoslovaquia, de 86.000 abortos provocados, sólo 22 fueron embarazos producidos por violación y que en un estudio realizado en Minneápolis sobre 3.500 casos de violación, dados en diez años, no se registró caso alguno de embarazo.

 

Médicamente esto tiene su explicación: la adrenalina, sustancia que excretan las glándulas suprarrenales en situaciones de susto o pánico, cierra el cuello del útero y hace su moco más espeso, dificultando así el paso de los espermatozoides.

 

Para fortuna de las mujeres que están en el pequeño porcentaje de quienes quedan embarazadas tras una violación, hoy la ciencia médica es capaz de eliminar al espermatozoide de la vagina y del cuello uterino para descartar la posibilidad de la fecundación. Basta que la paciente acuda rápidamente a un centro médico donde le practicarán un “lavado” que impide que el espermatozoide viaje a la trompa a encontrarse con el óvulo y se forme el cigoto.

 

Precisamente por la ignorancia en este aspecto, aunque son pocas, todavía hay algunas mujeres que quedan embarazadas después una violación. ¿Qué hacer entonces? ¿Se debe castigar con la muerte al niño inocente? Es verdad que la violación es una injusticia pero, ¿se añadirá un asesinato a la injusticia social? Esto, además, sería hacer más aceptable una situación ya de por sí inaceptable.

 

Psicólogos nombrados por el doctor Jêróme Lejeune, biólogo especializado en genética, afirman que no siempre un embarazo no deseado implica un nacimiento no deseado: en el curso de los nueve meses, la actitud de la madre, incluso si ha sido violada, puede cambiar por completo. Más adelante, se ha visto que algunas sobreprotegen al hijo que ha nacido por una violación, mucho más que a sus hermanos.

 

Además, para las madres que no se sientan capaces de hacerlo, quedará siempre la noble opción de la entrega del hijo en adopción: que otros seres humanos puedan encargarse del niño para darle la oportunidad de vivir y de gestarse su propio destino.

 

Tomado del libro:

¿ABORTO U HOMICIDIO? LA VERDAD CIENTÍFICA AL ALCANCE DE TODOS, 1ª edición (reimpreso el mismo año; segunda reimpresión en 2003). Bogotá. Colombia, Editorial San Pablo, 1994.

Este libro se puede adquirir en Editorial San Pablo, Colombia:

http://www.sanpablo.com.co/LIBROS.asp?CodIdioma=ESP

  

 

 

 

 

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